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jueves, 14 de agosto de 2008

La libertaria y la Masacre de Casas Viejas, Cadiz, España


Hay abundante documentación sobre los sucesos de Casas Viejas (hoy Benalup, Cádiz) y el papel que desempeñó La Libertaria. En enero de hace 75 años, tras un tiroteo, la guardia de asalto de la II República quemó la choza donde se refugiaban ocho personas. Se salvaron dos. Una era María Silva, quien se erigió en un símbolo de la lucha por la libertad. De lo que menos se ha hablado es del papel desempeñado por Miguel Pérez Cordón, un joven periodista que acudió a cubrir la noticia y terminó casándose con La Libertaria.
El historiador rinde homenaje a un hombre cuya figura ha pasado casi desapercibida para la historia. Pérez Cordón fue el primero en llegar a Casas Viejas y contar lo que había ocurrido. Lo publicó en el periódico de la CNT. El haberlo hecho en un diario de menor entidad y su propia afiliación, que le convertía en parte del conflicto, pueden ser algunas de las razones por las que este testimonio pionero siempre haya quedado atrás de otros relatos posteriores como los de Ramón J. Sender o Eduardo de Guzmán. La vida de Miguel también estuvo ensombrecida por la importancia simbólica que adquirió su esposa. "Ha estado condicionado por su unión con María. No se podían separar. Y él siempre ha quedado por debajo", admite Gutiérrez Molina.
Casas Viejas. Del crimen a la esperanza, sirve para ensalzar al hombre como representante de una generación. "Eran jóvenes muy preparados ideológicamente. Miguel era ejemplo de una juventud con una gran actividad sindical, que creía en la transformación social", señala el autor. El libro está plagado de fotografías en las que Pérez Cordón aparece rodeado de esos referentes de lucha. …
La biografía conjunta de los dos protagonistas acabó trágicamente. María Silva fue secuestrada de su casa de Paterna (Cádiz) en 1936 y asesinada. Nadie sabe todavía dónde fue enterrada. Recientemente la Fiscalía de la Audiencia Nacional pidió el archivo de la denuncia interpuesta por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica que reclamaba que fueran considerados delitos de lesa humanidad las muertes, las sacas, las desapariciones y los exilios forzosos producidos durante la Guerra Civil. En el largo inventario de trágicas historias estaba la de La Libertaria.
El libro fue presentado en Paterna, el pueblo que junto a la muerte de este símbolo de la libertad, también sufrió el asesinato de otras 40 personas. El día que murió María Silva en esa localidad, la población masculina había huido previamente de la represión franquista sin imaginar que la violencia podía cebarse en sus mujeres e hijos. Según explica el autor del libro, Pérez Cordón nunca se perdonó haber abandonado a su esposa. "Nadie podía intuir que la brutalidad iba a alcanzar esos niveles", opina Gutiérrez Molina. A ella su marido le dedicó poesías y artículos escritos en los tres años posteriores. "Calladamente, vivía las ideas. Repudiaba el exhibicionismo (...) El plomo de los fascistas y la Guardia Civil destrozó su cuerpo. La heroína de Casas Viejas murió sin perder su habitual serenidad", publicó el periodista en el diario Fragua Social en 1937. Es uno de los muchos artículos que el libro de Gutiérrez Molina reúne por primera vez. También se incluyen sus relatos como escritor y una de sus novelas.
Miguel Pérez Cordón murió en 1939 de un disparo del bando franquista. Entonces era director de un periódico en Cartagena. Tenía 30 años. Días después de su entierro aquel diario le dedicaría estas palabras en su portada. "Gaditano de origen, compañero de La Libertaria (...), a la que entregó su alma dulce plácida en arranques insospechados de acometividad sin tacha".
(Seleccionado de la web del diario español El País, del 15-02-08)

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