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domingo, 30 de agosto de 2009

La Verdadera Y Objetiva Historia Del Caso Zelaya


El siguiente artículo nos ilustra, en forma harto detallada, sobre los acontecimientos sucedidos en Honduras, que determinaron el cese en sus funciones del presidente Manuel Zelaya. Medios informativos, interesados desde el ángulo ideológico, presentan a Zelaya como un Martir de la Democracia. Son los mismos que calificaron, en su momento, como "militantes" a los delincuentes que atacaron el regimiento de La Tablada, durante la presidencia del Dr. Alfonsín. Los que apoyan la calificación de "jóvenes idealistas", adjudicada a estos sanguinarios asesinos. Al parecer, la especialidad de tales medios, consiste en desinformar a la opinión pública, ya que a la informada, se ocupan otros de anularla a fin de facilitar el accionar de sus corifeos. Dejamos a salvo, que la expulsión de Honduras del ciudadano zelaya, no fue muy prolija. Pero ello, no incide, como para calificar el accionar del Estado Hondureño, como Golpe de Estado. Salvo que se trate de un "Golpe" dado por las legítimas autoridades de ese país, contra su propio presidente, apoyados por los partidos, todos, menos los de ideología comunista, con el sólo objetivo de destituir al presidente. Los argentinos, somos los menos indicados como para protestar. En nuestro desgraciado país, se obligó, extorsivamente, al señor Fernando de la Rúa, a la sazón Primer Magistrado, a adbicar de sus funciones como Presidente de la Nación, para la que fue elegido en comicios libérrimos. Todo por un capricho de parte de la sociedad, que no estaba de acuerdo con la forma de gobernar del citado. ni siquiera le pudieron adjudicar una violación de disposiciones legales y constitucionales, de peso. Se arrogaron la representación del pueblo, lo que está fulminado por nuestra Constitución Nacional. Para esa época, ni la OEA ni ningún otro organismo internacional de prestigio, se preocuparon ante la magnitud de tal acto. Se vulneró el orden constitucional. No se pronunciaron ni la Corte Suprema de la Nación ni el Parlamento Argentino. En el caso de Zelaya, se hizo todo lo que no se llevó a cabo, en ocasión del derrocamiento del presidente constitucional argentino Dr. Fernando de la Rúa. Aparecieron los Catones de turno, los disfrazados de "demócratas", los que ocultan bajo tal ropaje, sus verdaderas intenciones totalitarias. Y comenzó el circo. Ayudados por los mercenarios, inmorales y corruptos, medios de turno. El siguiente artículo permitirá, que duda cabe, despejar dudas sobre lo realmente sucedido y de tal forma, poldremos valaorar mas ajustadamente lo actuado por las autoridades de la hermana república de Honduras.

"La pregunta fundamental es, ¿lo que ocurrió en Honduras fue realmente un golpe de Estado o una destitución? Cuando un ciudadano incumple la ley debe asumir las consecuencias. El presidente de Honduras Manuel Zelaya no cumplió con lo que estipula la Carta Magna de su país y por ello fue destituido de su cargo.

El período presidencial de Zelaya debería haber terminado en febrero del 2010 sin derecho a reelección. El error del presidente fue caer en la tentación de cambiar el rumbo de su país hacia el socialismo del siglo XXI que promueve su amigo y aliado Hugo Chávez. Para lograr su objetivo el presidente Zelaya violó varias normas y consideró que un plebiscito era el primer paso para modificar los límites al periodo presidencial y así perpetuarse en el poder.

Estos son algunos artículos de la Constitución de Honduras que demuestran claramente la violación cometida por Manuel Zelaya:

Artículo 42. La calidad de ciudadano se pierde: Por incitar, promover o apoyar el continuismo o la reelección del presidente de la República.

Artículo 239. El ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser presidente o Designado. El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos, y quedarán inhabilitados por diez años para el ejercicio de toda función pública.

Artículo 272. Las Fuerzas Armadas de Honduras son una Institución Nacional de carácter permanente, esencialmente profesional, apolítica, obediente y no deliberante. Se constituyen para defender la integridad territorial y la soberanía de la República, mantener la paz, el orden público y el imperio de la Constitución, los principios de libre sufragio y la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República.

El riesgo y el coste de aceptar una violación como la que cometió el presidente hondureño son muy altos pues dan una señal a muchos otros gobernantes de América Latina y de otros países de que no pasa nada si se incumple la ley. Es por ello que en el cumplimiento de su deber, las Fuerzas Armadas de Honduras hicieron lo que tenían que hacer para salvaguardar la integridad de las instituciones democráticas, sacar al presidente.

Es lamentable que muchos países y organismos internacionales den la espalda a los ciudadanos de Honduras. Estados Unidos, la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Fondo Monetario Internacional, sólo por mencionar algunos, han reiterado su respaldo a Manuel Zelaya.

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen. Desafortunadamente, México no fue la excepción. El presidente Felipe Calderón cometió un grave error al apoyar el regreso de Zelaya al poder. Al hacerlo, dejó de lado la defensa de principios tan fundamentales como el respeto al Estado de Derecho y a las instituciones democráticas. Apoyar a un hombre sin principios le trajo consecuencias. Apenas hace una semana, Patricia Espinosa, secretaria de Relaciones Exteriores, declaró que México se manifestaba a favor de que el presidente Zelaya regresara a gobernar su país. Días después, el líder exiliado llegó a México y en su visita dejó claro que no solamente traiciona los principios que decía defender al inicio de su mandato sino que también traiciona a sus "amigos".

En un acto frente a simpatizantes del ex candidato a la presidencia de México, Andrés Manuel López Obrador, Manuel Zelaya dijo que era mejor sentirse presidente que serlo, ofendiendo directamente al presidente Calderón en clara alusión a López Obrador quien se autoproclama "presidente legítimo".

Muy molesto por este acontecimiento, Calderón ordenó al Estado Mayor Presidencial que trasladara a Zelaya de inmediato al Hangar Presidencial para salir del país. Parte de la orden fue que no tuviera ningún contacto con medios de comunicación. Legisladores mexicanos se manifestaron en contra de Manuel Zelaya y lo calificaron de traidor, no es para menos. El señor traicionó a quien le abrió la puerta y le dio la mano.

A la luz de todo esto es necesario rescatar varias lecciones. Primero hay que aprender a asumir las consecuencias de las decisiones que tomamos. Tanto el presidente Calderón como los mexicanos y latinoamericanos debemos aprender que para vivir mejor y alcanzar la prosperidad necesitamos tener principios y no dejarlos de lado cuando parece que "estorban" porque es "políticamente correcto" apoyar a quien todos apoyan.

Es necesario ser congruentes y eso significa que debe haber una relación entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace. Esto hay que recordarlo todos los días de manera personal y también decirlo a nuestros servidores públicos.

Apoyar a una persona que viola principios o leyes o lo que sea, nunca puede tener consecuencias positivas. Si Zelaya fue capaz de traicionar a sus ciudadanos al violar su propia Constitución no se puede esperar nada de él.

La convivencia pacífica en sociedad sólo es posible si se respeta la ley. El Estado de Derecho es fundamental para salvaguardar los derechos de todos los ciudadanos. El respeto a las instituciones y a la democracia es indispensable para mantener la estabilidad política y la paz social. Ojala que Honduras regrese a ese camino que es el de la libertad pues la historia ha demostrado que el camino de servidumbre ha fracasado. (Seleccionado de la web española de Libertad digital, del 17-08-09. Firmado por Armando Regil, quien es presidente fundador del Instituto de Pensamiento Estratégico Ágora A.C. (IPEA) de México)

sábado, 29 de agosto de 2009

Chávez No Respeta El Derecho A Manifestarse Libremente Y Aplica El Delito De Rebelión A Quienes Integran Manifestaciones Públicas.


En la Argentina, se tiene sumo cuidado en reprimir a quien obstruye dolosamente la vía pública. Cuando el Estado pretenden sancionar penalmente a quienes han cometido un delito criminal, se dice que con este acto, se pretende "judicializar la protesta". Lo que obliga a tolerar que manifestantes, vayan por donde ellos resuelvan ir, molesten a terceros, destrocen comercios, y en fin, hagan lo que a ellos le venga en ganas. No hay manera de convencerlos que sus derechos terminan, donde comienzan los derechos de los otros. Al parecer, esta modalidad que el Estado Argentino ha adoptado, en tales circunstancias, es propia de este país, ya que en otros países no cunde este mal ejemplo de anomia total. Como en Venezuela el Tirano Rojo ya lleva una década de ejercicio dictatorial del poder, posiblemente si pasan unos años, nuestro Gobierno, irá adoptando las medidas que Chavez usa, sin que acá nadie lo critique. El pretexto de que si el Estado usa su fuerza legal, puede ocasionar muertes, dado por un Ministro del Interior, no es válido sino para los ingénuos o los demagógicamente interesados . En Venezuela, en la República Bolivariana, Casa Matriz, al parecer este pensamiento no es compartido por sus autoridades. Allí se aplican, como corresponde, las disposiciones penales pertinentes. Y a nadie se le ocurre ampararse en que no se debe "judicializar la protesta social". Este vulgar pretexto, no es tenido en consideración, en un país cuyo gobierno es amigo de nuestras mas altas autoridades. Los partidarios del dictador deberían tomar en cuenta lo que hace en Venezuela, y pensar que no sería extraño, que en la Argentina imiten al camarada Hugo Chávez, y que las primeras víctimas fueran ellos.

"La Fiscal General de Venezuela, Luisa Ortega, explicó que algunas personas buscan "cualquier motivo para marchar" con el fin de "desestabilizar" el gobierno del presidente Hugo Chávez. "A quienes alteren la tranquilidad y la paz pública para producir inestabilidad de las instituciones, desestabilizar el Gobierno o atenten contra el sistema democrático, vamos a solicitarle su enjuiciamiento", dijo Ortega en un comunicado.

Miles de opositores venezolanos manifestaron el pasado sábado en Caracas para protestar por la nueva Ley de Educación, pero fueron dispersados con bombas lacrimógenas por fuerzas de seguridad, cuando al parecer algunos de los participantes intentaron romper el cordón policial que les impedía avanzar hacia la sede de la Asamblea Nacional.

Según Ortega, "dichas conductas encajan perfectamente en el delito de rebelión civil", el cual establece penas de prisión de 12 a 24 años, rezó el comunicado.

"Yo quisiera que aquellas personas que se alzan en actitud hostil contra el gobierno legítimamente constituido, sepan cuáles son las consecuencias", advirtió.

Esta semana, 11 trabajadores de la Alcaldía Metropolitana de Caracas, que encabeza el opositor Antonio Ledezma, fueron apresados bajo cargos de "lesiones graves y resistencia a la autoridad" durante una protesta en contra de una ley, que aseguran, amenaza sus puestos de trabajo.

"Se están cerrando calles, avenidas, impidiendo el libre tránsito de los venezolanos, alterando la paz y la tranquilidad pública, con cuyas acciones (...) están atentando contra el gobierno constitucionalmente electo", manifestó Ortega.

El dirigente William Ojeda, del partido opositor Un Nuevo Tiempo, denunció que "se está criminalizando el ejercicio de un derecho como lo es el protestar" y que se utiliza "el sistema de justicia como un instrumento de persecución política e ideológica". (AFP). (Seleccionado de la web colombiana de El Tiempo, del 29-08-09)

sábado, 15 de agosto de 2009

Chavez Aplica El Estilo Gramsciano A La Educación En La Venezuela Bolivariana (Marxista)


"Con la ley de Educación aprobada el pasado jueves en Venezuela, Hugo Chávez convierte la enseñanza del país en un tentáculo más para «acelerar la revolución socialista», como él mismo reconoce. No es nueva la idea de Chávez de adoctrinar a las masas desde la infancia: ya intentó crear una norma similar en 2001, pero fracasó por la presión popular. Ahora, con la Asamblea Nacional en sus manos, recortará la autonomía de escuelas, profesores y editoriales para implantar su ideología. Esta medida está causando una enorme fractura social que ya ha provocado en la calle enfrentamientos con las fuerzas del orden. Pero si la redacción de la nueva ley ya es escandalosa -hay artículos orwellianos, como el que otorga competencias al Ministerio de Educación para denunciar a periodistas incómodos-, el momento de medir la verdadera manipulación en los pupitres llegará con los nuevos libros de texto. Esta normativa se une a la ley mordaza redactada hace dos semanas para silenciar a los medios críticos. Chávez dice que son «revolucionarias», pero son el paradigma de la tiranía." (Seleccionado de la web del diario español El Mundo del 15-08-09)

jueves, 6 de agosto de 2009

Comparando la España de Franco con la Rusia Soviética


Que alguien nos diga que la dictadura de Franco, era una "dictablanda" al lado de la dictadura del benemérito José Stalin, no es una novedad. Mucho se comentó al respecto. Pero enterarse de lo que pensaba Solzhenitsin, conocedor de los Gulags comunistas, es ilustrativo ya que nos permite adentrarnos en las monstruosidades de ese jerarca soviético, venerado como un "gran demócrata". "Cuando Solzhenitsin vino a España, todavía en el franquismo aunque ya muerto Franco, dijo unas cuantas verdades comparando la dictadura española con la soviética: "Los españoles son absolutamente libres para residir en cualquier parte y de trasladarse a cualquier lugar de España. Nosotros, los soviéticos, no podemos hacerlo en nuestro país. Estamos amarrados a nuestro lugar de residencia por la propiska (registro policial). Las autoridades deciden si tengo derecho a marcharme a tal o cual población (...) Los españoles pueden salir libremente de su país para ir al extranjero (...) En nuestro país estamos como encarcelados. Paseando por Madrid y otras ciudades (...) más de una docena, he podido ver en los kioscos los principales periódicos extranjeros. ¡Me pareció increíble! Si en la Unión Soviética se vendiesen libremente periódicos extranjeros se verían inmediatamente docenas y docenas de manos tendidas y luchando por procurárselos (...) También he observado que en España uno puede utilizar libremente las fotocopiadoras (...) Ningún ciudadano de la Unión Soviética podría hacer una cosa así en nuestro país". Etcétera.

Estas declaraciones, plenamente veraces, solo podían causar, y solo causaron, una furibunda reacción en nuestra izquierda, de tendencias siempre tiránicas y violentas. La prensa y los periodistas comunistoides, ya abundantes, pusieron el grito en el cielo, cosa previsible. Lo realmente significativo es que fueron aventajados en furia por otros no comunistas, los célebres "compañeros de viaje" o "tontos útiles". El más ofensivo y gritón de ellos resultó Juan Benet, que llegaría a ser el intelectual típico de El País, con todo el sectarismo, la simpleza y el esnobismo intelectuales característicos de esa corriente. Benet, muy influyente por entonces, escribió: "Yo creo firmemente que, mientras existan personas como Alexandr Solzhenitsin, los campos de concentración subsistirán y deben subsistir. Tal vez deberían estar un poco mejor guardados, a fin de que personas como Alexandr Solzhenitsin no puedan salir de ellos."

Me escribió J. P. Quiñonero que no debiera insistir sobre estas palabras, porque Benet se arrepintió de ellas y realmente no las sentía. No sé si se arrepintió, ni, si lo hizo, por qué razón; pero la gente tipo El País ha sido siempre muy dada a recordar frases dichas en mala hora por sus adversarios, o a tergiversarlas y sacarlas de su contexto, incluso inventarlas. En las frases citadas de Benet no hay tergiversación ni manipulación alguna, y su contexto abundaba ampliamente en la misma tónica. Pero no las recuerdo por eso sino porque formaban parte de un coro de insultos canallescos ("mentiroso", "paranoico", "bandido", etc., etc.) en que aquella intelectualidad "progresista" mostraba una vez más, en plenitud, su tradicional canallería y estupidez, que diría Gregorio Marañón, su total carencia de ideas y sentimientos democráticos.

No menos significativo fue el órgano donde exponía Benet sus brillantes ideas: Cuadernos para el diálogo, una publicación cristiana, o cristiano-demócrata. Diálogo, bonita palabra, piensan los ingenuos, pero, ¿diálogo con quién? Pues con los comunistas, con los constructores del Gulag, para quienes reservaban la más tierna comprensión aquellos fariseos. Para Solzhenitsin, nada de comprensión; para él el Gulag, precisamente. Caído el muro de Berlín, los "diálogos" se han trasladado a los asesinos de la ETA. La vieja querencia, en fin.

Por eso viene bien recordar un episodio tan revelador ahora, en la muerte de Solzhenitsin, uno de los grandes testigos, víctimas y denunciadores de la barbarie totalitaria. El sistema soviético se hundió, mientras que la obra del premio Nobel ruso permanece. Y los detestables mindundis literarios e intelectuales que aquí se retrataron abucheándole en los términos más repulsivos, han pasado –salvo alguno como Cela, de quien también hablaré– a un muy merecido olvido. El gran autor ruso queda como un símbolo. También Benet, a su torpe manera. (Seleccionado de la web española del diario Libertad Digital del 04-08-08. Nota de D. Pío Moa)