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jueves, 29 de julio de 2010

En España la austeridad llega a la monarquía


La maravilla de la informática, nos permite ampliar el horizonte de nuestros limitados conocimientos. Sin esta herramienta maravillosa, a miles de kilómetros como estamos de España, nos habría sido absolutamente imposible descubrir que existen países muchísimo mas adelantados al nuestro, donde la justicia social, se practica no se la invoca falsamente. Países donde, desde la cúpula de gobierno, se da el ejemplo de lo que se debe y no se debe hacer. Los ciudadanos de esos países, viendo que el ejemplo viene de arriba, se amoldan a las exigencias de la situación económica difícil, por la que están pasando. Al no ver ostentación, ni malos ejemplos por parte de los mas altos jerarcas del gobierno, se adaptan, aunque sea dificultosamente, y cooperan en los sacrificios que se les exigen. Demás está decir que en la Argentina, como en el caso del pescado del refranero español, la putrefacción comienza por la cabeza. Lamentablemente ésto sucede, no sólo durante el actual gobierno, ya que otros hicieron exactamente lo mismo, mas o menos. Veamos la actitud de la reina de España y no podremos evitar comparar ulteriormente, con los malos ejemplos que tenemos a la vista constantemente, por parte de las mas altas autoridades de esta pseudo democracia.
"Perseguir los rasgos de austeridad de los gobernantes y encarecerlos hiperbólicamente ha reemplazado al recuento de sus labores solidarias, indistinguibles desde que todos somos pobres y, cuando te cruzas con turistas, te piden trabajo en lugar de preguntarte por la dirección de un burdel. Por si el encogimiento del veraneo de Zapatero no fuera bastante –Rajoy tendrá que adaptar su dilatado descanso, jamás le perdonará al socialista la reforma vacacional–, nuestra información tranquilizadora de hoy refiere que Sofía de Grecia, que se embarca en un vuelo regular, eximiendo a los ciudadanos del dispendio de los aviones de Estado. Así ocurrió el pasado viernes 23 de julio, en horario vespertino. La Reina se desplazó desde Palma de Mallorca hasta Madrid en un vuelo de la compañía Air Europa, la mayor empresa de Baleares gracias al empeño de Juan José Hidalgo, uno de los generosos contribuyentes al yate regio 'Fortuna'.
La Reina no solo compartió el vuelo con sus súbditos, sino que soportó estoicamente el retraso de una hora, debido a la huelga que los controladores no están haciendo y a la consiguiente demora del aparato procedente de la capital. Sofía de Grecia ocupó un asiento en clase business acompañada de sus escoltas, lo cual obligó a realojar a tripulaciones en tránsito. La anécdota más insólita del embarque regio consistió en los aplausos de una parte del pasaje, que incluso se puso en pie para remarcar el espontáneo homenaje. La Reina esbozó una sonrisa y saludó con la mano a los pasajeros. A la hora de interpretar las muestras de entusiasmo, está claro que la victoria en el Mundial ha reforzado la imagen de la primera seguidora de la selección, porque nadie olvidará jamás lo que estaba haciendo el día en que Sara Carbonero abandonó el periodismo por amor y por conseguir una foto junto a Eva Longoria.
Hidalgo no incurrirá en la indelicadeza de Ryanair, que hace un año utilizó un desplazamiento Santander-Londres de la Reina para lanzar su campaña publicitaria "Vuele como un monarca", curioso en una aerolínea que defiende que los pasajeros viajen de pie. Aparte, en el cielo no hay clases y sólo mandan los controladores. La presencia de la Reina no creó la mínima incomodidad a la hora de desembarcar del avión de Air Europa. ( ...)
Este verano, el primero que suba a un yate no sale en la foto. La obsesión de los gobernantes por la austeridad monacal otorgará un valor extraordinario a gestos anodinos. Por ejemplo, las alpargatas que la Reina adquiere en un conocido comercio palmesano se convertirán en un símbolo penitencial, cuando destacan por su confort en comparación con el calzado de marca. Doña Sofía logró persuadir incluso a Letizia Ortiz de que las calzara. El único gesto de ostentación permisible este agosto será la ubicua exhibición del uniforme de la selección española, que ya ha superado las marcas históricas de ventas de las camisetas del Che. (Seleccionado de la web española de El Confidencial del 29-07-10)

lunes, 26 de julio de 2010

Campañas claramente marxistas contra Evita en su gira europea





(continuación) Finalmente, otro cable de un enviado especial, aparece en La Vanguardia de esa fecha, reseñando diversos episodios relacionados con la estadía de Evita en Francia, donde los comunistas e izquierdistas que estaban al frente de la central obrera, mostraban abiertamente su repulsa tanto al general Juan Domingo Perón, como a Evita y al peronismo todo. Téngase en cuenta que son los mismos grupos ideológicos que, en la actualidad, hacen de Evita su “bandera de lucha”. Al parecer cuando ella vivía, los comunistas y marxistas no habían advertido ni una sola de las cualidades que ahora ensalzan. Señala el periódico citado: “París, 24. (Crónica remitida a Londres por correo aéreo y retransmitida por radio, de nuestro enviado especial.) — El lunes pasado, mientras esperaba en el aeródromo de Orly a la esposa del presidente Perón, recordaba el curioso desarrollo de las campañas que se han hecho aquí en Francia contra la ilustre estadista argentina. Fueron sus iniciadores los comunistas y la violencia de las mismas no cesó hasta la negociación, de cierto Tratado o Acuerdo comercial que vino a demostrar cómo, países ideológicamente distintos, pueden establecer contactos en el terreno económico cuando los intereses de ambos coinciden en ellos. Entonces, la Prensa comunista francesa puso momentáneamente sordina a sus vituperaciones y procuro eludir el tema. Pero el impulso estaba dado y otros siguieron su inercia. Hay que tener presente para comprender esto que durante bastante tiempo «L'Humanité» pretendió expresar la ortodoxia pura de la resistencia. Se asistía con sorpresa a la repetición de campañas claramente marxistas en periódicos que no lo eran, como si grandes sectores de la opinión francesa hubiesen perdido durante la guerra su contenido político y fuesen concavidades sin voz, sólo aptas para el eco.
Esta carencia de iniciativa en los sectores no comunistas, que ha desaparecido en parte ya, concedía de hecho una especie de monopolio al que lo era. Aunque no sus entusiasmos, se acataban casi todos sus odios. Para liberarse de un juicio reaccionario o simplemente antimarxista, que entonces era bastante comprometedor, ciertos publicistas trataban de hacer méritos. Y quien sentía un vago sentimiento de pudor que le impedía tomar a sus propios compatriotas como blanco de su reciente rigor revolucionario, lo buscaba en el terreno internacional. Y con «L'Humanité » a la vista, disparaban unas veces contra el jefe del Estado argentino y otra» contra el Jefe del Estado español. Se echaba de ver que ni siquiera se habían tomado la molestia de enterarse. Eran simples maniobras políticas de tipo personal.
Todo esto me venía a la memoria, repito, en el aeródromo de Orly, donde dos centenares de personas aguardaban a la ilustre dama argentina. Si en vez de haber dado a su estancia en París un carácter puramente protocolario se hubiese hecho algo más popular, no habrían sido doscientas, sino dos mil las que hubiesen estado en el aeropuerto, parisiense para recibir a la esposa del presidente Perón, que goza aquí de innumerables simpatías. Ni es cierto que haya en Francia, como afirma parte de la Prensa de este país, un sentimiento espontáneo de antipatía hacia el presidente Perón ni hacia la política que encarna. Hay reacciones provocadas artificialmente en los medios colonizados por el marxismo, que no es lo mismo. Antes de ir a Orly, conversé un momento con el padre Benítez," organizador de esta triunfal embajada europea. El pensaba que los artículos indecorosos publicados estos días en la Prensa parisiense, habían sido inspirados por ricos argentinos antiperonistas, de la capital francesa, y que un hombre liberal que ocupaba la más alta magistratura del Estado por elección popular y cuya política social alarma a la plutocracia, no debería despertar recelo alguno entre los trabajadores. A lo que yo contesté:
—Padre: todo lo que usted dice es verdad. Pero aquí, en Europa, el marxista odia menos a un régimen antiobrero, de cuyo derrocamiento está seguro, que a otro que pueda superarle en el terreno de la justicia social, 1o cual considera su monopolio. Al quedarse únicamente con la exclusiva de la sequedad espiritual, piensan que han sido objeto de despojo.
Eran poco más de las cinco de la tarde, cuando el aparato de la Flota Comercial Aérea. Argentina dónde viajaba la señora de Perón, apuntaba en el cielo.
Nuestro embajador señor Aguirre de Carcer y el ministro de Asuntos Exteriores francés, señor Bidault, que habían conversado durante la espera, se adelantaron hacia el lugar del aterrizaje, donde les habían precedido el embajador de la Argentina y otros diplomáticos sudamericanos. El avión se posó, giró para presentar su flanco izquierdo, el de la portezuela a las personalidades congregadas en él aeródromo, y se detuvo. La señora de Perón, comenzó a descender la escalerilla arrimada al trimotor. Iba vestida de blanco, y sonreía. Una salva de aplausos la acogió. Los fotógrafos de Prensa sé precipitaron hacia ella después de desigual combate con la policía, que pretendía alejarlos. La retrataron, sola primero, luego con el señor Bidault que le había dado efusivamente la bienvenida. Cinco minutos después, una caravana compuesta por unos treinta o cuarenta coches, se dirigía rápidamente hacia la capital.
A la puerta del Ritz, en la plaza de Vendóme, un centenar de argentinos, que no habían podido ir al aeródromo, esperaban a la ilustre embajadora. Nuevamente sonaron aplausos. De cada tienda de los alrededores asomaban enracimadas las cabezas rubias de las vendedoras. Algunos transeúntes se detuvieron sorprendidos.
Dos obreros que pasaban en bicicleta preguntaron a un guardia:
— ¿Quién es?
—Madame Perón — contestó éste.
—Es muy gentil — dijo uno, de ellos, contemplándola mientras entraba al hotel. He repetido la frase para que se aprecie el matiz. Gentil. Es decir «gentil» revela en los labios de un hombre del pueblo. Un movimiento cordial, el que habría manifestado todo París, si el sectarismo no actuase como corrosivo en los impulsos espontáneos de la multitud. En esta ocasión el Gobierno y el pueblo de Francia habrían podido coincidir en una misma manifestación de gratitud y simpatía.
Pero aquel ha estado solo, y a éste, que sería feliz si recobrase su antigua capacidad de entusiasmo, no se le invita a aplaudir, sino a amenazar.
Ha sido en la misma plaza Vendóme, en el breve espacio, que media entre la calzada y la puerta del Ritz, donde doña María Eva Duarte de Perón ha logrado su primera victoria parisiense: Dos obreros se han detenido a contemplarla. Unas vendedoras, han mezclado sus aplausos a los de la Colonia argentina. Así, con pequeños hechos, al parecer insignificantes, es cómo se conquista en esta capital la auténtica popularidad. No hay cómo la presencia para destruir la leyenda. Y la presencia de la señora de Perón ha tenido la virtud, como explicaré mañana, de disipar muchas de las nieblas que artificialmente se creaban aquí para ocultar la espléndida realidad que es hoy la República Argentina. Luis G.de De Linares”. (Seleccionado de la web del diario español LaVanguardia)

Evita fué criticada por los comunistas y marxistas, en su gira a Europa




Se cumple un año mas del fallecimiento de Evita. El oficialismo, que se supone de ideología peronista, no lo ha recordado ni a ella ni al general Juan Domingo Perón, sino en contadas ocasiones y cuando fue necesario para intentar conseguir los votos de la masa peronista. Es que no se disimula, que los “entristas” merced al indudable y ostentoso apoyo oficial, han triunfado. Al menos, por ahora. Han conseguido copar el peronismo, denigrando sutil y elípticamente a su Líder intentando ladinamente hasta suplantarlo, creando un falso enfrentamiento entre el general Perón y Evita. Han exhibido consignas que responden a un mito marxista, ya que sostienen que “Si Evita viviera, sería Montonera”. Y nada mas alejado de la realidad. En esta fecha, es oportuno recordar algunos episodios sucedidos en ocasión de la visita a España y otros países, de la enviada del general Perón. Para esa época, los comunistas habían copado las centrales de trabajadores de diversos países europeos, entre ellos de Francia y de Italia. Las dirigencias de tales centrales repudiaron el viaje de Evita a Europa, no trepidando en utilizar hasta los recursos mas bajos, tal el odio y el temor que sentían y sienten hacia el verdadero peronismo. En cambio, en la España franquista, en al España enemiga mortal del comunismo, Evita fue recibida con cariño y con fervor. Lo que despeja cualquier duda, si es posible que exista, acerca de la ideología peronista, no marxista de Eva Perón. Si los entristas piensan que, mediante esta treta de baja estofa, pueden engañar a los verdaderos peronistas, no hay duda alguna que no se equivocan mucho cuando se autocalifican ellos de “jóvenes idealistas”. Viven en un limbo ideal. No tienen la menor idea sobre la Doctrina Peronista y menos aun, sobre la Tercera Posición. Nunca percibieron lo que es el peronismo. A pesar de ello, siguen en su vano intento de confundir a la masa. Posiblemente los dirigentes sinceros, ni cuenta se han dado de la picardía de ellos. No advierten que son los peores enemigos que tiene el peronismo real. Releyendo los periódicos de esa época, hemos seleccionado algunos cables, que hablan por sí solos sobre lo expresado anteriormente. Nos dan una idea real de lo sucedido durante la gira de Evita, por Francia. Creemos que es imposible, sin duda alguna, refutar lo que surge de tales elementos de juicio, en cuanto a la verdadera ideología de Evita y la verdadera ideología de sus adversarios comunistas y marxistas, disfrazados o no de “demócratas”. Refiriéndose a la gira de Evita por Francia, bajo el título: “Censuras de la C.G.T. por las atenciones prestadas a la señora Duarte de Perón” reseña el diario español La Vanguardia, de Barcelona, España con fecha 24 de julio de 1947, lo siguiente: La Agencia United Press informa que una delegación de la Confederación General del Trabajo ha acudido al Ministerio de Asuntos Exteriores para protestar contra el «innecesario» alarde de atenciones oficiales que se viene prodigando a la esposa del Presidente argentino durante su estancia en la capital francesa. En la nota entregada por la mencionada Organización se protesta de la recepción de dicha visitante por el presidente Auriol y se agrega que el carácter particular de la visita de la esposa del general Perón daba ocasión para que el Gobierno francés se mostrara mas comedidos (sic) en cuanto a la participación oficial en los agasajos a aquélla.”. Recordemos que quienes, de tal forma, criticaban a la ilustre visitante, eran comunistas, ocasionalmente al frente de la C.G.T. de Francia. Otro cable de la agencia EFE, aparecido en el mismo diario en esa fecha, nos señala que “La esposa del presidente Perón «ha conquistado» París», dicen los periódicos de derechas, mientras que los de izquierda guardan el mayor silencio en relación con su estancia en la capital. «L 'Epoque» dice que unas horas han bastado a la señora de Perón para conquistar a los parisienses. «Esta gran señora, esposa del Presidente argentino, es una mujer hermosa, llena de gentileza y sencillez. A pesar de la malevolencia y del mal gusto de la Prensa comunista, los franceses saben con qué interés la señora de Perón ha defendido siempre, con su marido, la causa de Francia. Los franceses le han dado muestras de estimación y gratitud».
«Le Pays» dice que «es una «trabajadora extraordinaria, tanto por su misión como por su Juventud y belleza, su caridad y su dinámica personalidad. «Le Matin» titula «su información así: «La diplomática y bella señora desea probar que la Argentina no es una dictadura». A continuación se da una completa relación de su visita, de las exportaciones argentinas a Francia y una entrevista con un diplomático argentino, cuyo nombre no indica, recalcando los aspectos democráticos del Gobierno de la Argentina. (Primera parte de una selección de la web del diario español La Vanguardia)

sábado, 24 de julio de 2010

Ayuda Checa al incipiente Estado judío



Todo un hallazgo, este estudio relacionado con las fuentes de aprovisionamientos de armas en el conflicto árabe-israelí de 1948, ya que para quienes no conocemos el tema, sino superficialmente, pensábamos que tanto los EE.UU. como las potencias occidentales siempre habían apoyado a Israel. Observamos que al serle negado el suministro de armas por parte de tales potencias, Israel decidió adquirirlas, en la entonces órbita soviética comunista. Un secreto que permaneció herméticamente guardado durante mas de seis décadas.

"Recién volví de un paseo por Praga y en el camino pasamos por Haradec Kralove, donde se encuentra la base de la Aviación checa. La guía mencionó brevemente un tema del cual poco se sabe y se habla. Sólo después de 60 años se hizo público uno de los episodios más fascinantes en la historia de las relaciones entre países del bloque comunista y el Estado de Israel.
Hace casi tres años circularon volantes en toda Praga, la capital de la actual República Checa, en donde resaltaban el nombre y la bandera de Israel. Los volantes anunciaban la apertura de una exhibición en el Museo Militar de Praga, bajo los auspicios del Ministerio de Defensa checo. Usando fotografías, copias de viejos documentos y modelos de armas y uniformes ya fuera de uso, trataron de documentar la ayuda militar proporcionada por Checoeslovaquia en 1948 al recién surgido Estado de Israel, durante uno de los períodos más difíciles de la Guerra de Independencia.
Aunque duró sólo un año, fue un período sumamente importante en la historia de la guerra, y David Ben Gurión declaró en alguna ocasión que gracias a esa ayuda, que incluyó los famosos rifles checos y aviones, el ejército de defensa israelí pudo ganar la guerra. A pesar de la considerable importancia que tuvo esta ayuda, recibió poco reconocimiento público en Israel, en la comunista Checoeslovaquia, y aun en la República Checa post comunista. Solamente a 20 años de la caída del comunismo, ha empezado a cobrar interés.

El deliberado olvido en que se mantuvo este episodio por más de medio siglo es resultado de razones políticas evidentes y comprensibles. El Gobierno comunista de Praga no tenía interés en destacar la ayuda militar proporcionada a un Estado que posteriormente se convertiría, a sus ojos, en el agente indiscutible del imperialismo norteamericano en Oriente Medio. Tampoco el Gobierno anti comunista establecido a la caída de aquél tenía interés en destacar ese episodio.
Se sabe con certeza que la ayuda prestada a Israel por Checoeslovaquia fue promovida y programada por la Unión Soviética. A su vez, los diversos Gobiernos isrelíes se sentían políticamente incómodos al recordar que las armas que salvaron al ejército judío en 1948 provenían del bloque comunista, como consecuencia del embargo de armas impuesto por los Estados Unidos a Israel.
En enero de 1948 fue firmado el primer acuerdo de venta de armas con Checoeslovaquia, a dos meses de declarada la participación y cuatro meses antes de la creación del Estado. Casi inmediatamente Ben Gurión se dedicó a buscar a quienes pudiesen proporcionar armas a las fuerzas de defensa de Israel, sólo para encontrarse con que las fuentes legales, tanto en los Estados Unidos como en los países europeos, estaban cerradas ante las instituciones del Estado judío en formación. Las únicas posibilidades eran la adquisición ilegal de armas y una solicitud al bloque soviético.
Con la aprobación de Ben Gurión y Moshé Sharet, los representantes de la Agencia Judía cerraron el trato por la parte israelí; y por el otro, los representantes del régimen comunista recién establecido en Checoeslovaquia. Estos, por su parte, actuaban con el conocimiento de la Unión Soviética, que había votado el Plan de Partición y seguía apoyándolo, a diferencia de los Estados Unidos e Inglaterra, que se abstuvieron de ayudar al iniciarse el conflicto armado. En realidad el Gobierno de Stalin trató de aprovechar el embargo de armas impuesto por los Estados Unidos a Oriente Medio (y de hecho sólo a Israel) para acercarse al Estado judío.
Ese contrato firmado en enero estipulaba que Checoeslovaquia proporcionaría cerca de 50.000 rifles (que siguieron en uso 30 años después), 6.000 ametralladoras y cerca de 90 millones de balas. Pero los contratos más importantes fueron firmados a fines de abril y principio de mayo: prometían proporcionar 25 aviones de combate Messerschmitt e incluían el entrenamiento de pilotos y técnicos israelíes en tierra e instalaciones checas. Los aviones Messerschmitt fueron desarmados y transportados a Israel en grandes aviones piloteados por norteamericanos, operación conocida como Velveta 2. Armados posteriormente en Israel, jugaron un papel muy importante en detener el avance del ejército egipcio al sur de Ashdod.
Durante la segunda mitad de 1948 continuó la ayuda con la entrega de 56 aviones Spitfire, que fueron traídos a Israel por pilotos israelíes entrenados en Checoeslovaquia. Entre ellos estaban el ya fallecido Moti Hod, quien sería posteriormente comandante de la Fuerza Aérea, y Dany Shapira, quien fue el primer piloto de pruebas de la Industria de Aviación Israelí, a quienes conocí. Entre otros pilotos israelíes se encontraba Ezer Weizman, el futuro presidente de Israel, quien aprendió a volar los Messerschmitts en Checoeslovaquia.
La mayoría de los primeros pilotos israelíes, incluyendo a Weizman, eran veteranos del ejército británico, y sólo sabían pilotear los aviones usados por Inglaterra, durante la Segunda Guerra Mundial, mientras que el Messerschmitt fue usado por el ejército alemán durante esa guerra. Esta puede ser otra razón de tipo psicológico, que se unió a la política para determinar que la ayuda checa se borrara de la memoria: la mayoría del equipo militar que proveyeron era alemán, construido en plantas militares industriales en territorio checo ocupado por los nazis. Aun los uniformes exhibidos, entregados a los israelíes durante su curso de entrenamiento en Checoeslovaquia, fueron usados por el ejército nazi. (...)

La exposición en Praga fue mucho mayor que la de Nueva York. Además de las fotos que Dagán reunió en Israel, agregó documentos que localizó en los archivos checos con ayuda de historiadores de este país. Las fotos muestran, entre otras cosas, (...) y a los instructores checos encargados del entrenamiento.

Comentó Dagán que al encontrarse con algunos de ellos, que hoy tienen más de 80 años, tuvo la impresión de que tenían aún miedo de hablar, pues durante muchos años era peligroso el solo mencionar el episodio. Verificaban constantemente si alguien escuchaba la conversación, y sólo al recordar anécdotas del entreamiento se soltaron un poco. Pronto resultó que recordaban el nombre de cada uno de sus alumnos, y que admiraban y aún admiran a la Fuerza Aerea israelí.
En la exposición se exhibieron los uniformes y ejemplos del famoso rifle checo. Se pensó en exponer asimimo un viejo avión Spittfire, que se exhibe en el Museo de la Fuerza Aérea Checa, pero finalmente se desistió.
Dagán mencionó que los directores del Museo de Praga, todos ellos empleados del Ministerio de Defensa checo, le permitieron organizar la exposición como quisiese sin darle instrucciones sobre el contenido político. Sin embargo, convinieron que ellos agregarían una parte para mostrar el favorable tratamiento recibido por los sobrevivientes del Holocausto que regresaron a vivir a Checoeslovaquia.
Es obvio que a través de esta exposición el Gobierno checo quiere proyectar una imagen pro occidental. Sin embargo, para realzar esta imagen hubo hechos que no se mencionaron, como el de que Stalin quería desalojar a los ingleses de la región y estaba convencido de que la ayuda prestada reforzaría la orientación del naciente Estado hacia la órbita pro soviética.
En mi anterior visita a Praga, hace unos cuatro años, me llamó la atención un documento exhibido en el pequeño museo establecido en la parte superior de la recién reconstruida Sinagoga
Española en el barrio judío. En él se menciona el hecho de que Stalin estaba seguro de que Ben Gurión, siendo socialista, apoyaría a la Unión Soviética. No es pues una coincidencia que en enero de 1949, después de las primeras elecciones a la Knéset en las cuales Mapai ganó y los partidos pro soviéticos perdieron, la ayuda se suspendió completamente.
Esta exposición hizo justicia al pueblo checo y expresó el agradecimiento del Estado de Israel por la ayuda recibida a nivel personal y humano, sin tratar de exponer razones políticas y diplomáticas. (Seleccionado de un artículo del Lic. Tzila Chlminsky publicado en la web de Aurora-Israel)

viernes, 23 de julio de 2010

Confesiones desde el riñón del Partido Comunista Español


El relato que, en su parte pertinente, publicamos a renglón seguido, corresponde a la aguda visión proveniente de un ex integrante del PCE. Las noticias referentes al franquismo y al posfranquismo, han llegado a nuestra Patria, con la distorsión de las ideologías. Creemos que la fuente de lo que se narra a continuación, es fidedigna, al punto que permite tener una visión mas clara, mas precisa y mas ajustada a la realidad, de tales acontecimientos. Acontecimientos, por otra parte, muy pero muy parecidos, a los ocurridos en la Argentina antes, durante y después de la sangrienta Década del 70. No podía ser de otra manera, por cuanto el comunismo internacional, no actúa sino integralmente y en mancomunión con sus compinches.

" (...) En los últimos años ha habido intentos de difuminar el protagonismo del PCE en la oposición antifranquista, resaltando en cambio el de los socialistas u otros, como los democristianos, monárquicos, etc. Sin embargo, quien no haya perdido totalmente la memoria, recordará que el PCE fue el único partido que combatió al régimen de Franco desde el principio al final, y que en los años sesenta dominó asociaciones tan importantes como Comisiones Obreras, la Asamblea de Cataluña, los clubs de amigos de la UNESCO, el Sindicato Democrático de Estudiantes, numerosas asociaciones profesionales y círculos de barrio, etc. Además, en los años sesenta y setenta surgen nuevas formaciones, menores pero muy activas y violentas, como los partidos maoístas, algunos trotskistas, etc., todos ellos variantes del comunismo. La misma ETA y grupos nacionalistas gallegos y catalanes lo eran también en gran medida.

Sin duda alguna, la oposición activa al franquismo tuvo carácter comunista en proporción muy elevada. Otros grupos, como los nacionalistas catalanes o el PNV, los anarquistas, republicanos, democristianos, socialistas, monárquicos, etc., no pasaban de círculos restringidos y poco activos, que, salvo los anarquistas que realizaban acciones esporádicas, se limitaban a esperar a la muerte de Franco para ver si se les presentaba una oportunidad. Entre tanto, algunos de ellos colaboraban en las organizaciones amplias fundadas por los comunistas, como la Asamblea de Cataluña, o en los grupos de profesionales, o en el llamado Pacto para la libertad.

Los comunistas constituyeron, por tanto, la parte esencial de la oposición, y el eje de ella. Tradicionalmente empleaban poco la consigna de comunismo, y muchísimo la de democracia y antifascismo, a fin de arrastrar al mayor número posible de personas y crear una dinámica que impulsara a todo el movimiento hacia la llamada dictadura del proletariado, o socialismo. Pero nadie podrá cuestionar seriamente que se trataba de un partido absolutamente antidemocrático. Identificar antifranquismo y democratismo es una clara falsificación propagandística, inadmisible en una visión objetiva de nuestro pasado. Los demócratas contaban muy poco en aquella oposición.

Las ideas y concepciones comunistas tuvieron un influjo extraordinario, siguen teniéndolo en gran medida, y se extendieron a las mismas derechas, como quedó de relieve en un episodio sumamente revelador, la visita de Solyenitsin a España, a poco de la muerte de Franco y cuando aun subsistía su régimen prácticamente intacto. Solyenitsin, premio Nobel de literatura y uno de los grandes testigos y denunciadores del totalitarismo en el siglo XX, hizo estas declaraciones en Televisión Española: "Sus progresistas llaman dictadura al régimen vigente en España. Hace diez días que yo viajo por España y he quedado asombrado. ¿Saben ustedes lo que es una dictadura? He aquí algunos ejemplos de lo que he visto. Los españoles son absolutamente libres para residir en cualquier parte y de trasladarse a cualquier parte de España. Nosotros, los soviéticos, no podemos hacerlo. Estamos amarrados a nuestro lugar de residencia por la propiska (registro policial). Las autoridades deciden si tengo derecho a marcharme de tal o cual población. También he podido comprobar que los españoles pueden salir libremente al extranjero. Sin duda saben ustedes que, debido a fuertes presiones ejercidas por la opinión mundial y por los Estados Unidos, se ha dejado salir de la Unión Soviética, con no pocas dificultades, a cierto número de judíos. Pero los judíos restantes y las personas de otras nacionalidades no pueden marchar al extranjero. En nuestro país estamos como encarcelados.

"Paseando por Madrid y otras ciudades, he podido ver que se venden en los kioscos los principales periódicos extranjeros. ¡Me pareció increíble! Si en la Unión Soviética se vendiesen libremente periódicos extranjeros, se verían inmediatamente decenas y decenas de manos tendidas, luchando por procurárselos.

"También he observado que en España uno puede utilizar libremente máquinas fotocopiadoras. Cualquier individuo puede fotocopiar cualquier documento depositando cinco pesetas en el aparato. Ningún ciudadano de la Unión Soviética podría hacer una cosa así. Cualquiera que emplee máquinas fotocopiadoras, salvo por necesidades de servicio y por orden superior, es acusado de actividades contrarrevolucionarias.

"En su país -dentro de algunos límites, es cierto- se toleran las huelgas. En el nuestro, y en los sesenta años de existencia del socialismo, jamás se autorizó una sola huelga. Los que participaron en los movimientos huelguísticos de los primeros años de poder soviético fueron acribillados por ráfagas de ametralladoras, pese a que sólo reclamaban mejores condiciones de trabajo. Si nosotros gozásemos de la libertad que ustedes disfrutan aquí, nos quedaríamos boquiabiertos.

"Hace poco han tenido ustedes una amnistía. La califican de "limitada". Se ha rebajado la mitad de la pena a los combatientes políticos que habían luchado con las armas en la mano (se refiere a los terroristas). ¡Ojalá a nosotros nos hubiesen concedido, una sola vez en veinte años, una amnistía limitada como la suya! Entramos en la cárcel para morir en ella. Muy pocos hemos salido de ella para contarlo".

Los antifranquistas reaccionaron con auténtica furia contra Solyenitsin. Órganos de prensa comunistas o comunistoides, pero legales y muy difundidos, como la revista Triunfo, acusaron a la televisión de crear un "escándalo" y de renovar la guerra civil por medio de una "operación de propaganda" para "acometernos por medio de una disertación fanática y apasionada". Para ellos, denunciar la realidad soviética y compararla con la española, significaba una actitud guerracivilista y un ataque a la democracia esperada.

Esa manera de ver las cosas era normal en una publicación prácticamente comunista, pero de modo semejante pensaban otros muchos miembros de la oposición. Quizá quien más se destacó en el rechazo al superviviente del Gulag fuera el escritor Juan Benet, que en la revista cristiana Cuadernos para el diálogo, escribió frases tan dialogantes como éstas: "Todo esto, ¿por qué? ¿Porque [Solyenitsin] ha escrito cuatro novelas, las más insípidas, las más fósiles, literariamente decadentes y pueriles de estos últimos años? ¿Porque ha sido galardonado con el premio Nobel? ¿Porque ha sufrido en su propia carne -y buen partido ha sacado de ello- los horrores del campo de concentración? Yo creo firmemente que, mientras existan personas como Alexander Soljenitsin, los campos de concentración subsistirán y deben subsistir. Tal vez deberían estar un poco mejor guardados, a fin de que personas como Alexander Soljenitsin no puedan salir de ellos (…) Nada más higiénico que el hecho de que las autoridades soviéticas -cuyos gustos y criterios sobre los escritores rusos subversivos comparto a menudo- busquen la manera de librarse de semejante peste". De esta forma se refería un escritor mediano, aunque muy jaleado, como Benet, a uno de los grandes escritores del siglo XX. Así, un intelectual próspero y burgués, que extraía abundantes rentas políticas y literarias de su cómoda oposición a la limitada dictadura de entonces, despreciaba a quien había sufrido el infierno del Gulag, y lo calumniaba precisamente por denunciar la realidad del sistema soviético.

Benet, un intelectual muy emblemático del antifranquismo, no se quedó solo, ni muchísimo menos. Con alguna rara excepción, como la de J. P. Quiñonero en el diario Informaciones, todo el mundillo autodenominado progresista e izquierdista, incluyendo a Montserrat Roig y a un buen número de opinadores hoy olvidados, se cebó en el escritor ruso con insultos como "paranoico clínicamente puro", "viejo patriarca zarista", "embustero", "payaso", "turista privilegiado", "enclenque", "chorizo", "espantajo", "mendigo desvergonzado", "bandido", "hipócrita", "mercenario", etc. Y aún fue más significativa la reacción de personajes indudablemente derechistas, pero asustados de recibir el mote de reaccionarios, que reflejaban el antes aludido influjo de las ideas comunistas. Cela, por ejemplo, escribió: "Soljenitsin no está solamente contra España (…) lo cual no sería nada. Está contra Europa. Heraldo de tristeza (…) No tenemos necesidad de pájaros de mal agüero". O Jiménez de Parga: "Uno pierde la calma delante de quien, sirviéndose de las pantallas de TV, pretende tomarnos por imbéciles, permitiéndose explicar precisamente en España lo que es una dictadura".

La reacción contra Solyenitsin no puede considerarse una simple salida de tono, sino una plena revelación, el autorretrato al desnudo de un antifranquismo que generalmente disimulaba con más cuidado su verdadera ideología. Pues la defensa, o al menos la simpatía, y siempre la ocultación de la realidad soviética, formaban parte muy importante de la conducta de aquella oposición al régimen de Franco, y por ello las palabras del Solyenitsin la hirieron muy en lo vivo, y la obligaron a saltar como lo hizo. La identificación entre antifranquismo y democracia, insisto, es básicamente falsa.

Cabría pensar, por lo tanto, que la oposición activa al franquismo atacaba a éste, no por ser una dictadura, sino por serlo demasiado poco, por no alcanzar ni de lejos la dureza férrea de las dictaduras de tipo marxista. Decir esto puede parecer un sarcasmo, pero creo que describe perfectamente los hechos. Lo que queríamos quienes militábamos en la oposición activa, con pocas excepciones, era una dictadura mucho más completa y estricta que la de Franco, y enfocábamos nuestro uso y abuso de las consignas de libertad y democracia como una artimaña o táctica indirecta para alcanzar el objetivo anhelado.

Vista así la cuestión, puede parecer que cuantos militábamos en el comunismo y similares éramos unos malvados y embusteros de raíz, pero en realidad, tomados uno a uno, no éramos mejores ni peores que la gente que puede encontrarse en cualquier ámbito. Incluso, en bastantes casos, se trataba de personas intelectualmente más inquietas y despiertas que la media, y moralmente dispuestas a arrostrar grandes sacrificios por defender su causa. Dicho de otro modo, es preciso entender en qué consistía el intenso atractivo, por no decir fascinación, de la doctrina marxista.

Creo que hay tres causas fundamentales de la fascinación ejercida por el marxismo, al margen de los sentimientos de avidez de poder y rencor social por él fomentados. Para empezar, dicha doctrina ofrecía una aparente explicación de carácter científico para todos los problemas humanos. No se presentaba como una teoría utópica más, basada en buenos deseos fáciles, sino como la aclaración del sentido de la historia a través de la lucha de clases entre los explotadores y los explotados. El capitalismo vendría a ser la culminación de las sociedades de clases, un sistema promotor de un inmenso desarrollo de las fuerzas productivas, pero incapaz de distribuir los frutos de su producción. El marxismo examinaba el sistema burgués y predecía su evolución necesaria: el capital, explotador de la gran mayoría, creaba sus propios sepultureros, pues las masas proletarizadas, sometidas a condiciones de vida cada vez peores, terminarían rebelándose. El proletariado, guiado por la teoría científica, se emanciparía y emanciparía a la humanidad entera, abriendo paso a una etapa superior de la historia.

La potencia explicativa de la teoría de la lucha de clases atrajo a miles de intelectuales, y conquistó en buena medida las ciencias sociales en las universidades de Occidente. Su influencia persiste hoy, pues aquellos profesores, aunque sorprendidos y deprimidos por la caída del muro de Berlín, no acaban de entender lo ocurrido, y siguen inmersos en las mismas formas de pensamiento y análisis, e influyendo en la juventud.

Sin embargo, la pretensión científica del marxismo había sido concienzudamente refutada ya a finales del siglo XIX, en especial por el economista Böhm Bawerk, que demostró el absurdo de la teoría de la explotación de Marx, apoyada en una idea falsa del valor, fundamento del no menos falso concepto de plusvalía. Pese a lo cual, el marxismo prosiguió su carrera triunfal en el siglo XX, en el cual dejó una profunda marca de sangre y fuego.

Por consiguiente, el atractivo de tal doctrina no se explica sólo por la ilusión de su carácter científico, sino, ante todo, por otra ilusión complementaria: la de una nueva sociedad, igualitaria y repleta de bienes, donde el ser humano alcanzaría el pleno desarrollo de sus capacidades, superando los factores que le "alienaban". Este era el impulso y la ilusión fundamentales. No se creía en esa sociedad maravillosa porque la ciencia marxista demostrara la posibilidad y necesidad de ella, sino al revés: se creía en la supuesta ciencia porque prometía la utópica sociedad anhelada.

La Gran Promesa tenía otro aspecto fascinante: su carácter épico. Proponía un combate gigantesco contra las fuerzas acusadas de encadenar al ser humano, una reedición de la lucha de los titanes contra los dioses, el asalto a los cielos, como expresaba agudamente Marx utilizando la mitología griega. En la mitología vencían los dioses, pero ahora triunfarían el titán Prometeo y los suyos. Este ímpetu intensamente bélico se manifiesta en la extrema violencia con que siempre se impuso el marxismo. No debe despistar al respecto su constante empleo de la consigna de paz, "la lucha por la paz", pues sólo se trataba de una táctica para desarmar a "la burguesía", al "imperialismo", etc. pintados como los únicos interesados en la guerra. De igual modo, la consigna de "libertad y democracia" nunca persiguió otro objetivo que socavar las libertades "formales" y las democracias "burguesas".

Creo que en la propuesta lucha titánica contra "los dioses" radica lo esencial del poder de atracción del marxismo. Los dioses aluden a la insuficiencia y la culpabilidad del ser humano. En la religión, y de modo muy explícito en la cristiana, el bien y el mal se encuentran en cada individuo, aunque sus raíces sean misteriosas. De ahí nace el insoportable sentimiento de culpa por el mal, pero también la responsabilidad y la libertad. Las ideologías, en cambio, postulan la bondad esencial del ser humano, atribuyendo el mal, que aliena o deforma al hombre, a factores de alguna manera exógenos o circunstanciales, desde el trabajo asalariado a la religión, o, más vagamente, a "la sociedad". Este modo de entender la vida parece una liberación: la culpa personal se desvanece, es proyectada íntegramente sobre el llamado sistema burgués y, naturalmente, sobre cuantos lo defienden. Los llamados burgueses cargan con toda la culpa existente, y deben ser, por lo tanto, aplastados sin escrúpulo o remordimiento, en bien de la emancipación humana.

No por casualidad ese ideal exaltado ha generado un prodigioso empuje de agresión, así como una capacidad asombrosa para mentir, calumniar, desfigurar la realidad, tácticas siempre justificadas en pro del fin grandioso, aunque bien podrían verse como pruebas del carácter fraudulento de ese fin. Tampoco es casual que, al proyectar la culpa de ese modo, cayera por tierra la libertad en los regímenes socialistas. Sólo podía admitirse el pensamiento y la acción marxistas, cualesquiera otros debían ser eliminados como un mal absoluto. Y sin embargo, después de haber derrocado a los culpables burgueses, ¡el mal y la culpa resurgían misteriosamente en el seno del mismo partido, vanguardia ilustrada de la nueva sociedad! Las diversas facciones comunistas se acusaban, en su sangrienta lucha por el poder, de "burgueses", "fascistas", "agentes del imperialismo", y, de modo más colorista, de "perros rabiosos", "víboras lúbricas", etc. Los culpables reaparecían sin cesar en el corazón del movimiento marxista, y la lucha contra el mal nunca concluía. Peor aún, a principios de los años 60 la lucha entre marxistas condujo a la escisión del movimiento comunista mundial, apareciendo un sector pro soviético y otro pro chino, que se atacaban con ferocidad.

Una tercera cualidad fascinante del marxismo, pareja a la de la serpiente sobre algunas de sus presas, fue su enorme éxito práctico. Hoy, caído el muro de Berlín, el comunismo parece haberse esfumado como un fantasma, pero durante 70 años fue un poder de un impulso expansivo sin paralelo en la historia. En tan pocos decenios se extendió sobre más de un tercio de la humanidad, organizó en todas partes movimientos de masas y partidos muy activos y disciplinados, fuerzas de choque fanatizadas y auténticamente temibles, hasta el punto de derrotar, en Vietnam, a la mayor superpotencia del mundo. Junto a ello, la URSS alcanzó logros técnicos y científicos tan notables como colocar el primer satélite artificial o el primer hombre en el espacio, o un gran poderío atómico. Según se decía, en esas sociedades no había desempleo ni hambre, y se había abolido la explotación del hombre por el hombre.

Todo ello creaba al comunismo una aureola triunfal, que señalaba el camino a la humanidad entera. Muchos se sumaban al movimiento, sea por oportunismo de apuntarse al probable ganador, sea porque tales logros parecían probar la corrección de la doctrina, por encima de defectos o errores, que debían considerarse parciales y pasajeros. Sin esa impresión triunfal, para unos exaltante, para otros intimidatoria, no podrían explicarse actitudes como la de vastos sectores de la Iglesia Católica. La Iglesia había sido una de las barreras más eficaces contra el comunismo, pero, en los años sesenta, parte de ella se convirtió en vía de infiltración y penetración de aquel. Baste pensar en la teología de la liberación o, volviendo al caso de Solyenitsin en España, en la actitud de Cuadernos para el diálogo, revista católica donde Benet justificaba los campos de concentración para los anticomunistas. Carrillo y los soviéticos idearon una estrategia para alcanzar el socialismo "con la hoz y el martillo en una mano, y la cruz en la otra".

Ese éxito resultaba paradójico, pues tenía carácter político y militar, a veces científico, pero nunca cumplía sus promesas de mejorar la vida de las masas. Lo más que lograba era instaurar una economía cuartelaria, o más bien carcelaria, como indicaba Solyenitsin, y eso sólo después de haber causado inmensas hambrunas y privado de todo derecho a los "proletarios" bajo la imaginaria dictadura de éstos. Ni siquiera cabía el consuelo de una sociedad pobre, pero igualitaria: la minoría dirigente del partido no sólo gozaba de privilegios inexistentes en los países occidentales, como tiendas exclusivas para ella, sino que de hecho poseía al país entero, disponiendo sin el menor control sobre la vida de sus habitantes. ¿Cabe mayor desigualdad?

La experiencia ha resultado terrible, pero sería iluso pensar que no renacerá algo parecido. La fascinación de las utopías pervive como parte de la condición humana, y ahora mismo constatamos el influjo de formas degradadas del marxismo en multitud de movimientos de tipo tercermundista, ecologista, feminista y tantos más.

En mi caso personal, lo que más influyó para que abandonase el marxismo fue la constatación de la falsedad de sus pretensiones científicas. Concretamente, fue el estudio de una teoría fundamental de Marx, la de la tendencia a la caída de la tasa de ganancia, lo que me convenció de que esa teoría, y su fundamento en la teoría del valor y de la plusvalía, son contradictorias en sus propios términos. Ello me aclaró las cosas, pues mientras se cree en el carácter científico del marxismo, siempre se pueden justificar sus crímenes considerándolos errores corregibles, por lo demás lógicos en una tarea tan gigantesca e históricamente nueva como poner en pie la sociedad paradisíaca. Pero cuando se percibe que la supuesta ciencia es un fraude, intencionado o no, ya no cabe excusar nada: los crímenes son crímenes, y los errores son inevitables, pues surgen forzosamente de una teoría falsa de raíz.

Mi caso, como he indicado, sin ser único ni mucho menos, tampoco es típico. Buena parte de quienes militaron en aquellas organizaciones lo hacían por razones confusas, y la caída de la Unión Soviética les sorprendió de muy mala manera. Fueron abandonando en silencio las militancias y hasta cierto punto las creencias, que en muchos de ellos persisten de manera vaga, al no haberlas examinado críticamente ni sustituido por ninguna otra idea. En bastantes casos, su marxismo sólo respondía a deseos y esperanzas de conseguir un poco de poder, y por ello cambiaron con toda naturalidad la militancia en partidos marxistas leninistas por la de otros partidos, en especial el PSOE, que les ofrecían mejores perspectivas de conseguir puestos de mando. Pero ello no obsta para que, en conjunto, el significado del movimiento comunista, y las causas principales de su atracción o más bien fascinación, sobre tanta gente, fueran las antes señaladas.

Pues bien, si, como decía, la oposición activa al franquismo fue prácticamente comunista o giró en torno a grupos comunistas, está claro que no puede haber sido la autora de la democracia actual, en contra de una opinión muy extendida. Y, en efecto, no lo ha sido. Como todo el mundo puede recordar, si quiere, fue el grueso de la clase política franquista, empezando por un rey designado por Franco, por un jefe del partido franquista, Adolfo Suárez, y por un ideólogo y político del régimen, Torcuato Fernández Miranda, seguidos por casi todos los miembros de aquellas Cortes, la que diseñó y organizó la transición, planteándola como reforma desde el régimen, de las leyes a las leyes, y no como ruptura, según quería el antifranquismo. A lo largo de 1976, los opositores, ya en plena libertad de expresión y asociación de hecho, intentaron imponer la vía rupturista, que debía culminar en una gran huelga general en noviembre, pero fracasaron. Y volvieron a fracasar en el referéndum de diciembre, cuando la vasta mayoría de la población respaldó el plan reformista propuesto por Suárez. A mi juicio, eso fue lo mejor que pudo haber ocurrido. Podemos percibir los peligros del rupturismo si recordamos que los dos organismos de la oposición, La Junta y la Plataforma democráticas, agrupaban a comunistas tradicionales, maoístas, cristianodemócratas, nacionalistas, socialistas que seguían proclamándose marxistas, y otros sectores y personajes variados. Todos ellos, excepto el PCE, carecían de organización algo sólida y de raíces en la población. En esas condiciones, la ruptura habría significado un salto en el vacío.

Fue entonces cuando entró en acción el PCE(r)-Grapo. Como indiqué más arriba, la táctica revolucionaria marxista juega tanto con los métodos violentos como con los pacíficos, acentuando uno u otro según lo indica su análisis de la situación. Carrillo, después de la derrota del maquis en los años 40, se inclinaba por la vía pacífica, sin excluir nunca la armada si las circunstancias lo favorecían. Todavía en 1978, en plena prédica del llamado eurocomunismo, Carrillo prologaba un libro de discursos de José Díaz, dirigente del PCE antes de la guerra civil y durante ella, recomendándolo a los jóvenes del partido, porque "puede encontrarse en él respuesta cumplida a problemas como el de las alianzas con otras clases y capas de la sociedad; la relación entre democracia y revolución, entre la lucha de masas y la lucha armada". Es decir, la política del viejo PCE seguía siendo esencialmente válida en 1978. Y debe recordarse que consistió, antes de la guerra, en preparar milicias y exigir la disolución de todas las organizaciones de derechas y el encarcelamiento de sus líderes; y durante la guerra, en exterminar a la derecha, dominar el ejército, e imponer su línea a los demás partidos del Frente Popular, sin vacilar en ejercer el terror contra sus aliados en muchas ocasiones.

La diferencia básica entre Carrillo y nosotros en aquel tiempo, radicaba en que, según nuestro análisis, había que poner el acento en la lucha armada y no en la acción legal. Para Carrillo, una acción legalista, conducida con buena táctica revolucionaria, permitiría socavar la democracia "burguesa" y adelantar mucho camino hacia el socialismo. Según nuestro análisis, la acción legalista llevaba a lo contrario, a debilitar el movimiento revolucionario e integrarlo en el sistema burgués, un sistema considerado por nosotros inevitablemente fascista. Por lo tanto, la línea adecuada consistía en concentrarse sobre todo en la lucha violenta. Y eso fue lo que hicimos secuestrando primero a Oriol y luego al general Villaescusa. Buscábamos con ello sabotear el referéndum de la reforma política, denunciar la existencia del fascismo al exigir la libertad de presos políticos condenados por acciones terroristas, y demostrar al pueblo que sólo la acción armada conseguiría hacer retroceder a la reacción. Afortunadamente el gobierno no cayó en la trampa de lo que hoy llamaríamos el "diálogo", y toda la operación fracasó finalmente, aunque tuvo en vilo al país durante casi dos meses.

Creo que aquellos secuestros, dentro de su carácter evidentemente desestabilizador, tuvieron un resultado inesperado y positivo, al obligar a la oposición antifranquista a moderarse, pues, como se hallaba prácticamente en la legalidad, estaba a merced de un vaivén represivo si el gobierno hubiera optado por dar marcha atrás en las reformas. En la derecha había la sospecha de que el Grapo dependía en realidad del PCE, y se mencionaba a Romero Marín, un dirigente comunista que había recibido instrucción militar en la URSS, como el verdadero cerebro. En esas peligrosas circunstancias, la oposición, y sobre todo el PCE, se vio obligada a demostrar que sus propósitos legalistas eran auténticos, y por ello contraatacó asegurando que no saber nada del Grapo, pintando a éste como una organización de provocadores al servicio de los sectores franquistas más retrógrados. Ello era perfectamente falso, pero permitió crear una leyenda todavía hoy persistente sobre el "misterioso Grapo". Ese misterio nadie tenía la menor intención de aclararlo, como comprobé al escribir el libro De un tiempo y de un país: a pesar de ser el único testimonio de primera mano que exponía los hechos desde dentro, me fue casi imposible encontrar editor, y sólo después de un año y medio accedió Ediciones De la Torre a editármelo fuera de catálogo. Pero así es la política.

Por tanto, la democracia actual no proviene de una ruptura, sino de una reforma, no fue impulsada por la oposición antifranquista, sino por el franquismo, y si penetramos a través de la niebla de una propaganda machacona, percibiremos dos hechos indudables: que la estabilidad de nuestra democracia depende en medida muy importante de la sociedad creada bajo el régimen anterior, una sociedad próspera, bastante culta, con una clase media muy extendida y de tendencias moderadas. Y que, por el contrario, casi todos los factores de inestabilidad y de riesgo para la democracia hunden sus raíces en el antifranquismo. Así el terrorismo, o los nacionalismos balcanizantes, la enorme corrupción de hace unos años, o el intento de enterrar a Montesquieu, es decir, de acabar con la división de poderes degradando la independencia del poder judicial; así muchos atentados contra la libertad de prensa, o el mismo intento de falsificar la historia reciente, desde la república para acá, con el propósito de justificar diversos radicalismos. Estos fenómenos, muy preocupantes, debilitan el juego democrático, incitan al extremismo y, últimamente, amenazan seriamente la misma unidad española. Todos ellos, repito, tienen la marca del antifranquismo, cuyo carácter democrático no existió en el pasado, y aun hoy sigue sin ser muy fuerte. La propaganda ocultadora de los hechos ha sido tan masiva y persistente, que asertos como éstos resultan sumamente chocantes a primera vista, pero basta con recurrir a la memoria y al sentido común para darnos cuenta de su completa realidad.

Es más, actualmente asistimos a una vasta operación política para imponer de una vez la "ruptura", negando o restando valor a la reforma democrática y al proceso transcurrido estos veinticinco años, con vistas a cambiar la Constitución y probablemente a admitir la secesión de las provincias vascas y de Cataluña. Esto me parece sumamente peligroso, y sería conveniente que todos tomásemos conciencia de lo que está en marcha y de la necesidad de frustrar semejantes tendencias, las cuales resucitan el espíritu de la guerra civil.

Naturalmente, estas consideraciones, aunque implícitas en el libro De un tiempo y de un país, no están desarrolladas en él, pues no se trata de un libro de tesis, sino sobre todo de un relato, en el que he procurado exponer cómo se organizaba en aquellos años la agitación y la propaganda, el proselitismo, cómo iba surgiendo poco a poco la idea y la práctica de la lucha armada, y su inevitable decaimiento en conductas terroristas y mafiosas, cómo eran las relaciones, las ideas y las peripecias personales de quienes participamos en aquella aventura que ahora, con la perspectiva de los años, parece alucinada, pero que puede comprenderse fácilmente desde el marxismo, y sólo desde el marxismo, razón por la cual me he extendido en las consideraciones anteriores. (Seleccionado de un artículo de D.Pío Moa, publicado en la web española de Libertad Digital)

lunes, 19 de julio de 2010

Oscuro futuro del gas venezolano



La siguiente nota, pone de relieve que la producción de gas en Venezuela, está muy por debajo de las optimistas estimaciones estatales. Como en nuestro país, todo el panorama se va en metas utópicas, que nunca se han cumplido. Al punto que, con relación a la explotación gasífera, lo mas relevante ha sido el hundimiento de la plataforma "Aban-Perl". Como sucede en la Argentina, el Estado venezolano, no se ocupa en forma monopólica de explorar y explotar tanto el petróleo como el gas, sino que suscribe contratos mixtos con las firmas privadas, - ¿será el capitalismo de amigos?- a fin de avanzar en tal tarea. Venezuela, procediendo torpemente, igual que en nuestro país, logró el lógico resultado: las inversiones brillan por su ausencia. Gracias a Dios, que no accedimos a compartir la psicópata aventura, del Gasoducto del Sur ...

"Desde sus inicios, el gobierno del presidente Hugo Chávez ha venido anunciado estruendosamente más de 15 proyectos en la búsqueda y desarrollo del gas natural no asociado al petróleo, los cuales, o ni siquiera se han iniciado, o jamás han llegado a completarse de acuerdo al cronograma previamente establecido por el Ejecutivo Nacional, con lo cual se continúa distanciando cada día más a nuestro país del tan ansiado desarrollo de su industria de gas natural.

Pues bien, desde hace ya un buen tiempo el gobierno nacional en su interminable saga de anuncios rimbombantes y efectistas, ha señalado la necesidad de motorizar un movimiento orientado a la creación de una OPEP del gas.

Con respecto a este tema, cabe comentar dos realidades que saltan a la vista. La primera es que actualmente nuestra producción de gas natural es tan baja que ni siquiera llega a satisfacer la mitad de los requerimientos del mercado local.

La segunda, considerando lo anterior, mucho menos le permitiría a Venezuela aspirar a tener una influencia determinante en el mercado de este combustible a escala mundial.

Venezuela cuenta con una producción de gas que está por el orden de los 7.088 millones de pies cúbicos diarios, según el último reporte correspondiente al mes de junio de 2009 emanado de Pdvsa.

El 70% de esto lo consume el sector petrolero para su producción, y el resto, es decir, 2.000 millones de pies cúbicos diarios, son destinados a la red nacional para el consumo doméstico e industrial. El déficit de este combustible actualmente se calcula en unos 7.000 millones de pies cúbicos diarios que se requieren y no se tienen.
Por otra parte, en el Plan Siembra Petrolera de 2005, revisado en 2008, la estatal se planteó aumentar la producción de gas a 12.568 millones de pies cúbicos diarios para 2013 mediante una inversión de 16.700 millones de dólares, lo cual permitiría convertir a Venezuela en un país exportador de gas natural.

Sin embargo, la producción en 2008 fue 6.904 millones de pies cúbicos diarios, y cuando se presentó el Plan en 2005, era de 6.996 millones de pies cúbicos diarios, una evidencia adicional de que la tendencia de producción de gas natural en Venezuela en algunos años se orienta hacia la baja, o en el mejor de los casos, a un crecimiento que anda a pasos de morrocoy.

Estas nada alentadoras cifras nos revelan lo imposible que será para nuestro país alcanzar en menos de tres años, es decir para 2013, las cifras planteadas en este utópico plan.

De igual forma, en dicho plan se fijó como iniciativa la aceleración de la explotación del gas natural libre en tierra, que como se ha visto a lo largo de estos últimos años, no ha sido nada significativa, y costa afuera; donde Venezuela posee la verdadera reserva de gas libre tampoco hay nada.

En cuanto a los proyectos de explotación de gas natural costa afuera, que como hemos mencionado anteriormente, es donde el país posee la mayor cantidad de reservas libres de este combustible.

Lo único trascendente que podemos destacar es el hundimiento de la Plataforma Aban Pearl, la cual formaba parte del campo Dragón, correspondiente al Proyecto Mariscal Sucre.

Otro hecho que muestra la gran debilidad que tiene nuestra industria del gas lo constituye el rotundo fracaso del Plan de Gas Natural Vehicular, para cuya materialización se requería de la creación de nuevos puntos de suministro conectados a la tubería principal de gas, específicamente a la red industrial.

Pero cómo lograr esto si todos sabemos que la precaria red industrial de gas es insuficiente para atender siquiera 10% de las necesidades de uso de este hidrocarburo que tienen las empresas del país.

También durante 2008 fueron muy publicitados los acuerdos suscritos por Pdvsa con empresas de distintas naciones para la construcción de tres trenes de licuefacción de gas.

Esto contemplaba lo siguiente: para el primer tren, que se alimentaría de gas de la Plataforma Deltana, se invertirían 6,4 millardos de dólares y la producción sería de 4,7 millones de toneladas.

En el segundo tren, que utilizaría gas proveniente del Mariscal Sucre, se colocarían 5,2 millardos de dólares. Por último, para el tercer tren, que tendría gas de La Tortuga y La Blanquilla, se contemplaba destinar 7,3 millardos de dólares.

Ninguno de estos proyectos ha mostrado avance, por cuanto todos y cada uno de ellos implica la participación de empresas mixtas en las cuales Pdvsa, en su condición estatutaria de socio mayoritario, debe realizar inversiones sustanciales proporcionales a su porcentaje accionario. Sin embargo, esos recursos han brillado por su ausencia.

En conclusión, cómo continuar hablando de una potencia en gas, del Gran Gasoducto del Sur y más recientemente, del rol protagonista en una OPEP del Gas, si en Venezuela durante los 11 años de este gobierno se tiene cada día un déficit mayor en los requerimientos internos de gas.

Correspondería al gobierno nuevo y serio, de una opción de alternativa democrática, trazar un plan nuevo, formal y factible para el desarrollo de este recurso y de esta industria en Venezuela y no continuar ofreciendo lo que ni siquiera se tiene en casa.

La deficiencia de gas también se ha hecho sentir en el sector eléctrico, pues actualmente las plantas térmicas utilizan combustibles líquidos. Vale la pena destacar el caso de Tacoa, que debiera estar funcionando con gas.

No obstante, se encuentra anclado el barco estadounidense que le suministra hidrocarburos líquidos. Simplemente, no hay gas para Tacoa.
Vale también la pena hacer mención de otros dos casos concretos.

Por una parte, Planta Centro, cuyo diseño fue concebido para funcionar con gas, y dada la carencia del mismo deben quemarse miles de barriles de diesel diarios para que genere energía. Finalmente está la planta Ramón Laguna (Zulia) que operaba con gas natural proveniente del noreste de Colombia, pero desde la reducción del suministro de este país, está utilizando diesel.

•18,9 millardos de dólares estaban previstos para invertirse en tres trenes de licuefacción de gas, que no llegaron
7 mil millones de pies cúbicos diarios es el estimado del déficit de gas en Venezuela actualmente
7.088 millones de pies cúbicos de gas produce el país actualmente 70% del gas generado en el país se lo consume el sector petrolero". (Seleccionado de la web venezolana de TalCual, del 07-07-10)


De normalidades, desgracias, cojos y homosexuales



“Es curioso cómo el asunto de la homosexualidad levanta unas pasiones que en cambio no despiertan otros temas de importancia más general y de más enjundia. Ello revela que el asunto encierra una problemática muy amplia y digna de consideración, en la que los emocionalismos suelen jugar un papel excesivo. Yo creía haberme expresado con claridad al respecto, pero al parecer no ha sido así, a juzgar por las réplicas de Marco, Esplugas y ahora Federico. La cuestión la veo de este modo: los homosexuales tienen derechos (como ciudadanos, no como homosexuales), pero entre ellos no entran los manejos e imposiciones para asentar en la sociedad una concepción de la vida homosexualista. Del mismo modo, los marxistas tienen derechos --no como marxistas sino como ciudadanos, en una democracia liberal—siempre que no intenten por una u otra vía imponer a la sociedad sus concepciones. Y digo por una u otra vía porque no es peligroso solamente el que lo intenten por la violencia. Si llegaran a convencer a la mayoría de modo básicamente pacífico y legal (los nacionalsocialistas lo consiguieron), el derecho consistiría entonces en rebelarse contra ellos, incluso por la violencia. La razón es esta: el marxismo conduce a la liquidación de una sociedad donde los demás ciudadanos tienen derechos. Ahora bien para que no llegue la sangre al río es indispensable que sus esfuerzos por convencer a la gente sean contrarrestados por otros esfuerzos, en el mismo plano legal y pacífico, que pongan de relieve la verdadera naturaleza del marxismo bajo sus pretensiones de representar a “los trabajadores”, a los “de abajo”, de acabar “con la explotación del hombre por el hombre”, de traer una libertad “más auténtica”, y similares. Si este esfuerzo no se hace debidamente, el conflicto terminará pasando a otro plano mucho más desagradable. Sostengo que lo mismo ocurre con el homosexualismo y otras ideologías en boga, y por eso es tan peligrosa la creciente restricción de los cauces de expresión en España.

Coincido con Federico casi siempre, pero se ve que no en este punto (también me pasa con César en cuanto al papel histórico del protestantismo). Él condena el “normalismo”, y parece creer que yo lo defiendo. El término, efectivamente, puede convertirse en una palabra policía, como tantas otras que las ideologías emplean contra la libertad de expresión (y al final de mucho más que la expresión) de los discrepantes. Se han realizado persecuciones brutales en nombre de casi cualquier cosa: de la religión, del progreso, de mil formas de “liberación” prometidas… Hasta ahora no he visto persecuciones por razones de “normalidad” (aunque la idea puede ir implícita) sino de ideas más complejas. El único genocidio propiamente ocurrido en España, y que debiera servirnos de referencia, fue el del clero y otros católicos en la guerra civil, por ser religiosos, no por ser “anormales”. No ha habido nada remotamente parecido a un genocidio de homosexuales, aunque el victimismo homosexualista trata de crear esa impresión.

Ya sabemos que lo normal varía según las circunstancias. En una dictadura soviética es “normal” que las expresiones contrarias sean condenadas y aplastadas por “antiobreras”, incluso “antidemocráticas” (de la democracia popular). En una democracia liberal lo normal es que se expresen las opiniones e ideas más distintas y contrarias. Por eso me ha parecido excelente que Marco o Esplugas, o ahora Federico, expongan sus opiniones sobre este asunto tan opinable. Ello no supone un relativismo en el sentido de que “todas las opiniones valen lo mismo”. Por el contrario, la discusión o lucha de ideas puede ser un buen método para avanzar hacia la verdad --que nunca se ofrece fácilmente ni por completo, y tiene tan estrecha relación con la libertad-- e ir descartando ideas falsas. ... Estas contiendas y debates son necesarios y ayudan a clarificar una atmósfera intelectual y políticamente tan enturbiada como la actual de España.

Vamos ahora con la cuestión de la desgracia, que Federico también niega en el caso de la homosexualidad. ¿Es o no es una desgracia? La cosa es discutible. A mi juicio lo es, y niego que considerarlo así tenga consecuencias liberticidas. Como es notorio, soy calvo, lo cual es una desgracia, menor en principio, pues, como casi todo el mundo, yo preferiría tener pelo abundante y gastar, en vez de sufrir, los chistes y bromas de calvos, más o menos graciosos u ofensivos. Pero tal desgracia es insignificante para mí, porque la he asumido y apenas le presto atención (ojalá fuera la desgracia mayor que padezco. Con muchas desgracias se nace, otras se las fabrica uno mismo). Pero muchos calvos se sienten muy afectados, hacen mil ridiculeces para disimular su mal, se han dado casos de depresión y hasta de suicidio por esa causa, sin contar que en algunas profesiones la calvicie puede ser una contrariedad muy seria. También recuerdo el caso de un empresario italiano que, al quedarse calvo, introducía en las bebidas de sus empleados sustancias que les hacían perder el pelo. Es decir, ante una desgracia objetiva se puede reaccionar de muchas formas, y la desgracia en sí no convierte a nadie en un desgraciado, como es obvio.

También he hablado de la cojera en relación con este asunto. Otro comentarista escribe: “La evolución mantiene un porcentaje de homosexuales en la población porque es conveniente para la especie que exista ese porcentaje. No es un desgracia como ser cojo (por accidente o por una malformación congénita, pero no hay genéticamente un porcentaje de cojos en la población)”. ¡Hasta la evolución entra en el asunto! La evolución sirve hoy para todo. Pero nadie nace del todo normal, y si se tratan de imponer “normas” al respecto, todos estaríamos perdidos. Nace una proporción de subnormales psíquicos, mentales y físicos muy variados, y también de superdotados en tal o cual aspecto. Pese a ello, el concepto de normalidad subsiste, sea como medias estadísticas o como adecuación a determinados fines. La misma división natural del ser humano en mujeres y varones, la misma forma y funciones de los órganos sexuales, las inclinaciones psíquicas muy mayoritarias y la dependencia de ellas para el mantenimiento y reproducción de la especie, nos indican con plena evidencia lo que es “normal” al respecto. Lo podemos decir de otro modo: uno aceptaría que un hijo le saliera homosexual y no le perdería el cariño o lo desheredaría por ello –según fuera su comportamiento general--, pero muy pocos lo verían como un motivo de especial orgullo. Aquí no hay nada que imponer, viene impuesto por la naturaleza; ni se deduce de ello que haya que eliminar a nadie. Decir que la homosexualidad es, en ese sentido, una desgracia, ni es una blasfemia ni supone que los homosexuales deban ser colgados de las grúas. En cambio pretender que todas las formas de sexualidad son iguales o valen lo mismo sí es un disparate, como pretender que los ojos bizcos son tan buenos como los “normales”. …

¿Es la homosexualidad una enfermedad? Bastantes homosexuales así lo creen y tratan de curarse; César Vidal parece creerlo también, y en todo caso la considera una opción inmoral. Quizá tengan razón en unos casos, pero, como decía José María Marco, en muchos otros el homosexual no es responsable de serlo. Yo opino que se trata de un asunto puramente privado. En cuanto al homosexualismo, me he equivocado al no explicar lo de las mafias rosas: no me refiero con ello a Zerolo, que tiene perfecto derecho a exponer sus creencias (y los demás a contradecirle), sino a los grupos de presión, muy fuertes en el PSOE y en muchos otros partidos, y compuestos, quizá mayoritariamente, por no homosexuales. Ciertamente no hay problema en que los cojos formen ligas de fútbol, como dice Federico (aunque sería digno de verse), siempre que no intenten imponernos la idea de que la cojera es tan buena como andar normalmente, prohibir los chistes de rencos, obligar a las empresas o a los gobiernos a introducir una cuota de cojos, y cosas por el estilo. Lo mismo con los homosexuales. El problema surge cuando los homosexualistas, que dicen –mintiendo--representar a los homosexuales, pretenden imponer a la sociedad, incluso por ley, incluso con castigos o censura contra las opiniones contrarias, incluso en la educación de los niños, guste o no a los padres, que la sexualidad normal no existe o, peor aún, es “reaccionaria”, que la sexualidad no tiene otro objeto que divertirse sin importar la forma, etc. … ". (Seleccionado de un artículo de D.Pío Moa de la web española de Libertad Digital, del 18-07-10)

domingo, 18 de julio de 2010

Hugo Chávez utiliza a Simón Bolívar para sus fines políticos



No hesita Chávez, en exhumar a Simón Bolívar, con tal de conseguir sus propósitos de baja política.
"Desde que se convirtió en presidente de Venezuela en 1999, gracias al indulto otorgado por Rafael Caldera por el golpe de Estado de 1992, que dejó muchos muertos, Hugo Chávez ha basado gran parte de su política local y regional en el recuerdo de Simón Bolívar y en sus sueños de unidad latinoamericana que ha conseguido cristalizar sólo en parte con su Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) gracias a gobernantes afines como Daniel Ortega, Rafael Correa o Evo Morales.

Hace ya varios meses, Chávez comenzó una particular campaña para lograr exhumar los restos de Bolívar y así comprobar la causa real de su muerte. El bolivariano está convencido de que murió envenenado y no de tuberculosis como señalan todos los libros de historia. En varias ocasiones, Chávez ha apuntado que "a Bolívar lo asesinaron, lo querían muerto" mientras repetía que "yo no me convencí de que Bolívar murió de tuberculosis (...) ya que tres meses antes de morir, Bolívar recorrió no sé cuántos kilómetros hasta Bogotá".

Ahora ya ha conseguido que esos restos que descansaban en el Panteón de los Héroes venezolanos desde el 28 de octubre de 1876 sean exhumados para su posterior examen por parte de un grupo de científicos, entre los cuales figuran algunos españoles. No sería extraño para nadie que los resultados contenten a Chávez y que así se confirmen sus sospechas de que su libertador fue asesinado por la oligarquía colombiana, cuyos herederos, según él, son personas como Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos. Esto, pocos días después de que Bogotá denunciara la presencia de jefes de las FARC en territorio venezolano y que como respuesta Caracas amenazara con romper las relaciones diplomáticas. ¿Casualidad?

Lo cierto es que toda esta puesta en escena que el mismo Chávez relató en vivo y en directo cual comentarista de partido de fútbol, ya fue llevada a cabo en una emisión a las 11 de la noche, como siempre, en cadena en todos los canales de televisión de Venezuela. En su propia cuenta de Twitter (@Chavezcandanga), Chávez escribió: "¡Qué momentos tan impresionantes hemos vivido esta noche! Hemos visto los restos del gran Bolívar. Confieso que hemos llorado, hemos jurado. Les digo: tiene que ser Bolívar ese esqueleto glorioso, pues puede sentirse su llamarada". También agregó: "Dios mío, Dios mío... Cristo mío, Cristo nuestro, mientras oraba en silencio viendo aquellos huesos, pensé en ti! Y cómo hubiese querido y cuánto quise que llegaras y ordenaras como a Lázaro: levántate Simón, que no es tiempo de morir. De inmediato recordé que Bolívar vive!". El procedimiento y el informe de los trabajos ya han sido revelados por el diario venezolano Panorama.

Muchos twitteros han respondido a esta exhumación y algunos ya han apuntado que Chávez recibirá "la maldición del libertador" por haber profanado su tumba. Otros directamente le responden y "postean" que: "No le muestres al país los restos de Bolívar, muéstrale a Bolívar los restos del país" o "a los muertos no les importa cómo son sus funerales. Las exequias suntuosas sirven para satisfacer la vanidad de los vivos".

Para muchos, que han calificado directamente a Chávez de profanador de tumbas, se trata de la mejor manera para desviar la atención de un país que mantiene una grave crisis económica con una inflación que en el primer semestre de 2010 fue de 16,3%. Teodoro Petkoff, director del diario opositor Tal Cual y además ex candidato presidencial, señala en unas declaraciones publicadas por el diario argentino La Nación que "en Venezuela existe una suerte de religión laica, que es el culto a Bolívar. Pero Chávez usa su nombre como un instrumento de poder. Y muy efectivo, por cierto". Algo que para muchos es bastante evidente desde hace ya varios años.

El prestigioso intelectual nicaragüense, Carlos Tünnerman, señaló al periódico El Nuevo Diario de Managua que "Bolívar muere por razones de orden natural, es una falta de respeto la exhumación de sus restos. Cuando el libertador estaba a punto de fallecer, ya no estaba en el juego político, ya que estaba siendo rechazado por sus contemporáneos". Además, agrega que al final Bolívar ya no era capaz de controlarlo todo: "Estaba decepcionado, durante el tiempo que se mantuvo dentro de la vida política nada le importaba más que cuidar el poder, llevaba una vida muy agitada nunca pudo cuidar bien su salud y fue cayendo poco a poco hasta que adquirió tuberculosis". Tünnerman coincide con muchos en afirmar que sólo se trata de esconder las cosas que ocurren realmente en el país: "En Venezuela ahora hay un 30 por ciento de inflación, la mayoría de la población no tiene acceso a muchas cosas, hay falta de libertad de expresión, no se ha podido resolver el problema de los apagones, porque él utiliza los recursos para promover su protagonismo internacional, quiere mantener una gran fuerza oligárquica".

¿Qué podemos esperar sobre este tema? Hay muchos analistas que creen que Chávez no hubiera organizado todo este espectáculo de no estar seguro de los resultados. Es posible entonces que pronto tengamos noticias de los estudios y el presidente venezolano tenga la excusa perfecta para una nueva batería de ataques e insultos contra los que él considera responsables de la muerte de Simón Bolívar.". (Seleccionado de la web española de Libertad Digital, del 18-07-10).

E.T.A.planea formar su propia organización de "víctimas".



Entre las diversas bandas terroristas existentes en el mundo, es evidente que existe una intercomunicación, que les es útil para poder cumplir sus fines. Todos conocemos, por ejemplo, lo sucedido en la Argentina. En la funesta Década del 70, los integrantes de tales organizaciones asesinas, comtieron todo tipo de tropelías. El objetivo de su accionar criminal eran integrantes de las fuerzas militares y de seguridad, pero no solamente éstos, sino que, con el propósito de que cunda el terror en la población, concretabn ataques donde las víctimas, fatales o lesionadas eran civiles sin relación con tales fuerzas. No importaron los medios, ni quienes eran las víctimas, sino que importó que nada se opusiera a sus sanguinarios designios delictivos. En el caso de E.T.A., observaron que en nuestro país, hubo por parte de las víctimas de la guerrilla subversiva una suerte de pereza o negligencia, como para constituir asociaciones que se dedicaran a luchar por sus intereses. Creyeron, posiblemente sin razón, que bastaba que el Estado se ocupara de juzgar a los irregulares subversivos y de la situación de las víctimas de esas fechorías, compensándolas adecuadamente. Lo que no se hizo en ningún momento, alegandose, como justificativo, que el Estado carecía de medios financieros como para encarar esta tarea inédita. Lamentablemente tal proceder, no evaluaba la realidad de esta situación, por la que la Argentina y ellos, nunca habían pasado. A las víctimas les faltó profesionalidad y ánimo de lucro, lo que les sobró a los subversivos. En cambio, comenzaron a aparecer asociaciones que, con el pretexto de defender los derechos de las "víctimas" del accionar del Estado, accionaron en forma que podríamos llamar "profesional" contra el "amateurismo" de las verdaderas víctimas. Sin hacer un juicio de valor, en cuanto al accionar delictivo de elementos estatales, que cometieron eventos aberrantes, no podemos pasar por alto que la circunstancia de que los desaparecidos, por ejemplo, hayan sido víctimas del accionar ilegal citado, tal circunstancia no constituía una suerte de bill de indemnidad, para los terroristas.Seguía imperando el mismo justificativo. Empero, destaquemos que la circunstancia de que, en ocasiones, los funcionarios estatales hayan excedido sus funciones cometiendo delitos gravísimos, no justificaba a su vez a los terroristas,y éstos seguían siendo elementos nocivos hacia la sociedad y las víctimas de ellos, seguían siendo víctimas aunque no se las compensara.Las asociaciones "profesionales", accionaron de tal suerte que, con el correr de los años, se han "ganado" el aprecio de la comunidad internacional. El motivo fue político, económico o el resultado de la explotación de nobles sentimientos de la comunidad. En la actualidad, cuando se invita a víctimas del terrorismo, aparecen estas pseudo "organizaciones defensores de los derechos humanos" de los delincuentes subversivos, y quienes las descalifican, o quienes las critican, son tildados poco menos de treidores a la Patria y de violadores de los Derechos Humanos. El Estado, olvidando a las verdaderas víctimas del accionar, de quienes atentaron contra el gobierno constitucional del general Juan D. Perón y de Estela M. de Perón, con una visión interesada, olvidó también y dejó librado a su suerte a las verdaderas y reales víctimas en tales eventos. Sin duda, cuando un delincuente subversivo, cae en su ley, dejará familiares como víctimas de su delictiva conducta, pero que el Estado tenga que hacerse cargo patrimonial de ellos, es absurdo. Tanto como que resarza a los familiares de quienes atentaron contra las instituciones. Considerar justa la pretensión de que todos concurramos a la subsistencia de ellos, es tener inopia cerebral. Dado el éxito que obtuvieron, desde el punto de vista patrimonial, quienes en la Argentina desepeñaron a las mil maravillas, el papel destinado a obtener lucro injusto, en España los de E.T.A. consideran ahora, proceder de la misma forma, a fin de obtener las ganancias del caso.

"La banda terrorista ETA ha ordenado a la izquierda abertzale crear su propia asociación de víctimas, montar, a tal fin, una estructura específica y lanzar un manifiesto fundacional, según se desprende de unos documentos incautados recientemente. Con esta iniciativa, la organización pretende contrarrestar la influencia de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) y conseguir una legitimación y reconocimiento institucional cara a una hipotética negociación con el Estado. En este sentido, la estrategia de ETA pasa por equiparar a sus víctimas con las que la propia banda ha provocado. La banda tiene muy avanzada la planificación de quienes formarían parte de esa organización de víctimas abertzales y hasta de cuánto dinero es necesario para la constitución de la misma. ETA tampoco descarta contar subvenciones públicas para financiar la operación. El proyecto prevé que la composición de esta asociación de víctimas sea "ideológicamente plural". La organización terrorista quiere integrar a los familiares de militantes de ETA, de los Comandos Autonómicos Anticapitalistas, y de Iraultza - una célula surgida a principios de los ochenta-que hubieran fallecido mientras participaron en sus actividades o estando en prisión por supuestos malos tratos. ETA quiere incluir en esta asociación a las familias de las víctimas de los GAL, la Triple A, los Guerrilleros de Cristo Rey o el Batallón Vasco Español. ...". (Seleccionado de la web española de La Vanguardia, del 05-07-10)