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martes, 13 de julio de 2010

Fidel usa a presos políticos como fichas de negociación


Nos llama la atención, que la Organización de Estados Americanos, quien invitó recientemente a la dictadura cubana a reincorporarse a esa institución interamericana, no advierta o se haga la distraída, en lo relacionado con la violación de los derechos humanos, que se comete cotidianamente en Cuba. Esto que se detalla no es algo nimio, algo sin importancia, por cuanto creo que hace a la ética de su conocida prédica, -la de la O.E.A.- a favor del respecto irrestricto a esos derechos. Hace años que se niega Fidel a admitir que, comisiones pertinentes de terceros países, ingresen a territorio cubano, a fin de observar si en la isla se respetan los Derechos Humanos. En cuanto a tal aspecto, es destacado por la O.N.U. El dictador cubano viola constantemente el Pacto de San José de Costa Rica, a la vista y paciencia de todos los miembros de la O.E.A. En la Argentina, se nos hace creer que cándidamente, debemos alzar un altar en el que se debe sacrificar la seguridad de la cosa juzgada, la de la aplicación de la ley penal mas benigna y todo otro derecho adquirido, en aras de la posibilidad de sancionar penalmente a quienes violaron tales derechos. Pero, se nos oculta habilmente, que para tener estatura moral para sancionar a los militares que violaron los derechos humanos, el Estado Argentino, tiene que tener la moral que le permita basar sentencias de largos años de prisión. Y vemos que no ocurre, ya que cuando quienes cometen delitos de lesa humanidad son los amigos, se hace la vista gorda, en forma ostensible. En el caso de los presos políticos, recientemente liberados en Cuba Comunista, cambiaron su ilegal detención por el ilegal destierro. Y nadie critica nada. Fidel Castro goza de un privilegio maradoniano. Cuando se goza de cierta popularidad, por lo que sea, simétricamente se puede bastardear el derecho y nadie dirá nada.
"El periodista Andrés Oppenheimer se ha referido a las últimas excarcelaciones en Cuba y ha recordado que el régimen tiene una larga historia de usar a sus presos políticos como fichas de negociación". Además ha calificado de "disparate" lo dicho por Moratinos sobre la nueva situación en la isla.

En su acostumbrada columna en el diario Miami Herald, Oppenheimer recordó que tras reunirse con Raúl Castro y el cardenal Jaime Ortega, el ministro español de Exteriores dijo que gracias al diálogo y a la excarcelación de los 52 presos políticos se abría en la isla una "nueva etapa" por lo que las cosas podían ir cambiando y que ya no era necesario mantener esa "Posición Común'' de la UE que establece que las relaciones bilaterales mejorarían en el momento en que el régimen avance en materia de democracia y derechos humanos.

El periodista argentino, radicado en EEUU desde hace ya muchos años, señaló que muchos observadores creen que esa opinión era "una exageración monumental" y además recordó que "Cuba tiene una larga historia de usar a sus presos políticos como fichas de negociación" ya que lo que suele hacer es liberar a "un puñado de presos cada tanto a cambio de concesiones económicas o diplomáticas, para más tarde arrestar la siguiente tanda de disidentes". Algo que ya señaló en esRadio el vicepresidente de la Unión Liberal Cubana, Antonio Guedes, que apuntó que "Cuba no libera, intercambia como con sacos de azúcar".

Además de eso, Oppenheimer señala con precisión que esos 52 presos que la dictadura ha aceptado excarcelar –"en un intento de conseguir la ayuda económica europea que necesita desesperadamente– representa menos de la tercera parte de los presos políticos existentes ya que, según la Comisión de Derechos Humanos de Cuba, hay un total de 167 prisioneros de conciencia. El periodista dice también que aún no está claro si se trata de una liberación o una deportación forzosa, éste último un extremo que según las noticias que van llegando parece ser una certeza.

Para terminar, Oppenheimer cree que lo que debería hacer la UE, en lugar de seguir la recomendación de Moratinos, es prometer levantar esa "Posición Común'' siempre y cuando el régimen de los Castro se comprometa a dar algunos pasos "hacia el acatamiento de los derechos fundamentales consagrados por las Naciones Unidas". Incluso cree que no se trata de pedir tanto como elecciones libres por el momento sino "cosas pequeñas, como permitir a la gente reunirse con quien se les antoje, o viajar libremente dentro del país, o autorizar a los disidentes a publicar en la isla". Una propuesta, que según Oppenheimer, el régimen rechazaría." (Seleccionado de la web española de Libertad Digital, del 13-07-10).

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