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miércoles, 14 de abril de 2010

De la política a la toga, como con el generalísimo Francisco Franco



El Juez español Baltasar Garzón, comienza a ser conocido en la Argentina, habida cuenta la denuncia criminal, que en la fecha, se ha radicado ante la Justicia Federal en lo Criminal y Correccional, solicitando que un juez argentino se avoque al conocimiento de supuestos delitos internacionales, habidos durante la Guerra Civil española, imputados a integrantes de la dictadura franquista y que la justicia española se niega a investigar, alegando la existencia de una ley de amnistía que prohibe hacerlo. La denuncia se concreta, en razón de que el Tribunal Supremo de España, ha procesado a un juez, al juez español Baltasar Garzón, a quien se acusa de prevaricato, delito que habría cometido al intentar actuar en una denuncia similar, sabiendo que se lo impedía la ley española, por cuanto rige una ley que sancionó una amplia amnistía, sobre los imputados de tales eventos. Estimó el T.S. que el juez no podía avanzar legalmente en su investigación, ya que le estaba vedado, por imperio de tal norma. Dicha amnistía, constituiría un muro infranqueable para su afán investigativo. El magistrado imputado, a sabiendas de que legalmente no podía hacerlo, siguió investigando hasta que el Superior revocó los autos pertinentes. El juez Garzón, recordemos a nuestros lectores, es el juez que hace unos pocos años, cuando se le presentó ante su Juzgado una denuncia contra el imputado Santiago Carrillo y otros, por el delito de lesa humanidad, procedió al archivo de tales actuaciones, alegando precisamente, irónicamente, que debido a la amnistía que regía en España, que beneficiaba a quienes resultaban imputados de delitos en el curso de la guerra civil, procedía desestimar la querella, por lo que archivó las actuaciones. O sea, las "cajoneó" como diríamos en la Argentina. Al parecer los años le hicieron olvidar a este singular Juez Estrella, la existencia de esa norma.Asimismo recordemos a nuestros lectores que la querella presentada ante el Juzgado a cargo del Dr. Garzón solicitaba el procesamiento de Santiago Carrillo,como uno de los autores principales de la masacre conocida como "La Masacre de Paracuellos del Jarama", concretada en los suburbios de Madrid. Durante la Guerra Civil, varios detenidos por las fuerzas de la Segunda República, fueron sacados de sus lugares de detención, donde algunos habían sido previamente torturados salvajemente, y en grupo de decenas se los llevaron a ese lugar, Paracuellos de Jarama, donde sin mas se procedió a fusilarlos. Previamente, los prisioneros fueron obligados a cavar sus fosas. A medida que los grupos eran fusilados, sus cuerpos eran tirados en las fosas, cubiertos luego por cal, y por otros cuerpos de otros fusilados. El total de las víctimas de tal masacre, se estima que ascendía a cuatro mil prisioneros del régimen de la II República Española. Por mas que se intentó cubrir con un manto de silencio, esta matanza, una de la miles que hubo, atribuible a funcionarios estatales de la II República, pasado poco tiempo se conocieron los detalles, que horrorizaron a toda España y a los países civilizados.Por cierto que los compinches de los autores, tanto de España como de otros países, intentaron negar todo, como sucedió con la masacre de Katyn, Polonia, atribuibles a los alemanes, en su momento y, luego de muchas décadas, finalmente adjudicada a Stalin, y sus esbirros, como así sucedió ya que consta en la documentación librada al público en Moscú hace pocos años. Ambos bandos en la Guerra Civil, cometieron delitos aberrantes, pero España, favorecida por una amplia amnistía, logró superar los eventos citados y otros. Todo fue obra de la transición. Señala el diario Libertad Digital:
"El País, sobre el juez Garzón en 1994 titulaba su primera plana: "De la política a la toga como con Franco". La hemeroteca puede ser cruel. El mismo periódico que hoy en día se afana en justificar la algarada totalitaria y guerracivilista para salvar a Garzón, hace sólo dieciséis años consideraba el regreso del juez estrella de la política a la judicatura propio de los tiempos de Franco. Sí, es El País.

Era el Día de los Inocentes, 28 de diciembre de 1994. El diario El País publicaba una información titulada "De la política a la toga como con Franco" cuyo protagonista era Baltasar Garzón. Nos atreveremos a afirmar que no se trataba de una inocentada, aunque viendo la línea editorial que sigue este mismo diario en estos días respecto al juez estrella podría pensarse que sí.

Basta con ver el titular de portada de este miércoles en el que de una forma bastante burda convierte a agresores en agredidos, y viceversa: El Supremo y el CGPJ lanzan una ofensiva contra los apoyos a Garzón. Entre los que se incluye el propio periódico que así titula. Todo con tal de justificar el acto celebrado en la Universidad Complutense en el que se lanzó un ataque de corte guerracivilista y con mensajes claramente totalitarios contra la independencia del Poder Judicial.

1994 eran otros tiempos. Garzón acababa de dejar su escaño socialista y su cargo en Interior dos meses antes, tras ver frustradas sus aspiraciones de ser ministro con Felipe González. Entonces, ya ocupaba de nuevo su puesto en la Audiencia Nacional, y también se disponía a investigar crímenes de Estado, pero no cometidos en una guerra ni sujetos a ninguna Ley de Amnistía. En democracia y por las cloacas del Estado, bajo un Gobierno socialista: el GAL.

Garzón acaba de ordenar la detención del socialista Julián Sancristóbal y otros altos cargos de la cúpula policial del Felipismo por el secuestro de Segundo Marey, un viajante que nada tenía que ver con la ETA. Pero entonces a El País no parecía preocuparle tanto la justicia universal y la lucha contra la impunidad, sino más desacreditar, no sin razón, a un juez que estaba poniendo en aprietos al gobierno amigo, el de Felipe González.

Y, como ahora, nada mejor que agitar el fantasma de Franco, pero en sentido contrario. Así, en el reportaje se reprocha al PSOE que recuperase en su reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial del año 1985 la "reserva de plaza" que permite a los magistrados una excedencia especial para dar el salto a la política, recuperando su plaza cuando lo estimen oportuno. Figura, como recordaba El País, creada por el franquismo para que los jueces pudiesen ser designados gobernadores civiles, jefes provinciales del Movimiento o delegados provinciales de los ministerios, y que había sido suprimida por el gobierno de la UCD de Adolfo Suárez.

La información va acompañada de una foto, nada inocente, de Garzón junto a un retrato de Pablo Iglesias, tomada un año antes. Y un apoyo titulado Caso insólito en la Europa democrática, en el que juristas de otros países expresan su asombro por el viaje de ida y vuelta de la judicatura a la política de Baltasar Garzón.

Hoy, dieciséis años después, este mismo juez es para este mismo periódico un magistrado ejemplar". (Seleccionado de la web española del diario Libertad Digital del 14-04-10)

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