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jueves, 8 de marzo de 2012

El Juez Garzón y un caso múltiple que amenaza no cerrarse nunca.





                                                                         Baltasar Garzón, Luis Duhalde, secretario de DD.HH. y Estela Carlotto


"El caso GAL aparece en el cruce de varios asuntos. El primero y más evidente es la guerra sucia contra la ETA durante los años 80, el período de mayor actividad de la organización terrorista vasca. Detrás, aparece una condena a lo que España se llamó "la cultura del pelotazo", el equivalente de la plata dulce en nuestro país, y cuyos símbolos máximos fueron Mario Conde, el banquero que vació el Banco Español de Crédito (Banesto), y Luis Roldán, ex director de la Guardia Civil y condenado por pertenencia a banda armada y malversación de fondos. Pero por sobre todas las cosas, el caso GAL aparece como un hecho político doble: influyó en la derrota de los socialistas en 1996 y marcó un hito en la disputa entre el ex premier y el juez Baltasar Garzón, que a instancias de Felipe fue candidato a diputado por el socialismo en 1993, perdió las elecciones y no obtuvo ninguna recompensa en la forma de cargo de importancia política.

Los escuadrones del Grupo Armado de Liberación (GAL) realizaron su guerra sucia contra los etarras entre 1983 y 1987, dejando 28 muertos. Las investigaciones sobre los atentados, secuestros y asesinatos ilegales de los GAL comenzaron a inicios de la década del 90, pero fue en 1994 donde comenzó a salpicar políticamente: los ex policías José Amedo y Michel Domínguez, destinados a ser los chivos expiatorios de la investigación, prendieron el ventilador y las manchas llegaron hasta el ex secretario de Seguridad del Estado, Rafael Vera, y al ex ministro del Interior José Barrionuevo. De allí al entonces premier Felipe González había un solo despacho.

El caso GAL tiene varias ramificaciones. La primera y más conocida es el sumario abierto por el caso de Segundo Marey, ciudadano vasco francés secuestrado por error en 1993 y liberado diez días después de su arresto. En este sumario también figuran los atentados contra el bar Consolation y Batsoki, en 1986 en Francia, que dejaron seis heridos. Vera y Barrionuevo fueron condenados en 1998 por este mismo caso, pero su prisión de diez años para cada uno está por ahora en suspenso. El Tribunal Supremo español había considerado que no había pruebas suficientes para inculpar a Felipe González.

Pero, además del caso Marey, están los casos Laza y Zabala, Monbar, García Goena y Lucía Urigoitía. El juez Garzón abrió esta nueva puerta en la historia de los GAL por el caso Oñederra, considerado "el acto fundacional" de estos escuadrones paramilitares. Ramón Oñederra, "Kattu", fue asesinado en Bayona en 1983, a lo que se agregaron los crímenes de Angel Gurmindo, "Stein" y Vicente Perurena, "Peru", en 1984, y la muerte de Christian Olazkoaga. Todas estas acciones fueron cometidas en el sur de Francia y reivindicadas por los GAL.

La cuestión, para el ahora diputado Felipe González y para la plana mayor de su largo gobierno (1982-1996), es que el caso GAL parece infinito, y que para ellos la sed de venganza política de Garzón parece interminable. Durante los dos primeros años del gobierno conservador de José María Aznar, el caso GAL los sentó en el banquillo de los acusados, los condenó y los terminó indultando, al menos para Vera y Barrionuevo. Los héroes de la cultura del pelotazo, Mario Conde y Luis Roldán, también habían entrado a la cárcel. Pero con esta nueva puerta abierta por Garzón, y las que aún pueden abrirse en manos de otros jueces, la catarata mediática contra lo que se conoce como "el felipismo" comenzará de nuevo. Y no se sabe en qué momento quedará definitivamente en el pasado. (Seleccionado de una nota de Pablo Rodríguez, web del diario argentino Página 12)

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