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sábado, 8 de enero de 2011

Delitos de Lesa Humanidad durante la Guerra Civil Española-Parte Uno





Recientemente hemos seleccionado una nota, relacionada con las similitudes que guardan las izquierdas marxistas, tanto en la Argentina como en España. Cuanto mas estudiamos con detenimiento, el comportamiento de los líderes marxistas en estos países, durante el desarrollo histórico del siglo XX y del presente, podemos observar conductas sospechosamente similares. Decimos sospechosamente por cuanto, en ese lapso, problemas gravísimos que asolaron a esos países, concluyeron en forma muy similar. Es difícil atribuir a la casualidad, que dadas ciertas circunstancias idénticas, en Argentina y en la Madre Patria, quienes sustentan la ideología marxista hayan reaccionado igual. No descartamos que bien se puede tratar de la llamada “obediencia debida”. Nos reseña el ilustre historiador D.Pío Moa ciertos episodios ocurridos durante la II República Española, ocasión en la que políticos que adherían al marxismo internacional, hicieron lo posible para sembrar el odio entre los españoles, con el oscuro designio de aprovecharlo a favor de sus maléficas intenciones. “Cuanto peor mejor” no diría Lenin. En la Argentina, durante el gobierno constitucional, se persiguió a los criminales terroristas. Ellos desataron un conflicto armado no internacional. Como en toda guerra hubo abusos por parte de ambos bandos. Vencidos los subversivos, quienes no ocultaron nunca sus intenciones de derribar al gobierno constitucional del general Juan D.Perón, astutamente los terroristas marxistas argentinos, alentados por el comunismo cubano y el comunismo de otras potencias, idearon una plan muy inteligente. Apelando a la pertinaz mentira, acudieron a lo que podríamos denominar Plan Fénix, lo que les permitió años mas tarde resurgir entre sus cenizas. El método que siguieron los subversivos, consistió en imputar en forma obsesiva a sus enemigos, los crímenes mas aberrantes, haciendo a un lado, en forma hipócrita y cínica que ellos también apelaron a tal metodología. Reemplazaron la crueldad en su accionar por la mitomanía. Estudios realizados recientemente nos permite llegar a la conclusión que, esta metodología, es la misma que utilizaron en España los vencidos marxistas o comunistas o rojos como quiere llamárseles. Nos señala el maestro: “El método seguido en la república, y ahora, consiste en acusar obsesivamente al contrario de los crímenes más horrendos. Estas prácticas conocieron un auge espectacular después del fracaso de la insurrección de octubre del 34, con una campaña de infundios sobre la represión de Asturias que transformó la derrota político-militar de las izquierdas en una victoria moral: los autores de esa rebelión contra la república quedaron como víctimas de unas derechas vesánicas y de una crueldad insondable, en lo que fue una recuperación de las clásicas falsedades de la leyenda negra.
La campaña, terriblemente efectiva, logró llenar de odio a grandes masas de la población, y se convirtió en el eje de las elecciones de febrero del 36, en las que la izquierda prometió investigar aquel terror, achacado a la derecha. De su veracidad da cuenta el dato de que, una vez en el poder, las izquierdas olvidaron su promesa e hicieron caso omiso de las exigencias de la CEDA para que la cumpliesen.
Hoy, las izquierdas, irreconciliables e incapaces de aprender de la historia, insisten en campañas semejantes en torno a "los crímenes del franquismo", que ya han fanatizado a mucha gente, rompiendo el espíritu de la transición.
Durante un tiempo hablaron sobre todo del terror durante la guerra, hasta que las oportunas réplicas demostraron que el terror izquierdista no solo no había sido menor, sino que había resultado más sádico y sañudo. Entonces derivaron hacia la represión de posguerra, inflando los números de manera salvaje, al estilo de la campaña de Asturias. Pero aquella represión se hizo mediante juicios que probaron la responsabilidad de miles de izquierdistas en multitud de crímenes. ¿Cómo borrar esa realidad histórica? Afirmando la nulidad de aquellos juicios por "falta de garantías". Pero no solo tenían garantías, bastantes más que los tribunales populares, sino que, por esa norma, podrían anularse todos los juicios habidos en el pasado, en España y fuera de ella, (...) Porque la campaña no busca clarificar la historia, sino fabricar odio, y es en sí misma tan criminal como la de la represión de Asturias. En estas malas artes, la tradición izquierdista-separatista viene de lejos.”

Señala D. Pío Moa, antecedentes relacionados con actitudes reprochables a los marxistas que desempeñaron cargos oficiales, durante la II República. La comisión de delitos aberrantes, la comisión de delitos de lesa humanidad, no fue un monopolio exclusivo y excluyente de las fuerzas nacionales o sea las de Francisco Franco, ya que sus enemigos, las fuerzas comunistas o rojos, se comportaron de idéntica forma. Algunos arriesgan que los republicanos superaron en tal aspecto a las fuerzas nacionales. En España, pasada la Transición, se solicitó por diversas ONG sedicentes defensoras de los derechos humanos, que se procediera a la apertura de fosas comunes de la guerra civil, ya que no se podían investigar delitos derivados de los excesos habidos durante la contienda, habida cuenta las normas de amnistía que rigen en España, amnistía que no ha sido derogada y, al contrario, fue ratificada, fue confirmada por la Justicia. Esta misma Justicia, apoyándose en una norma legal de las Cortes, se negó a acceder lisa y llanamente a lo peticionado, derivando los pedidos a las respectivas administraciones para que resolvieran el tema. Así lo dispone la ley. Igual que en la Argentina, allí se fraguaron los datos relacionados con la cantidad de asesinados en la contienda entre hermanos. En España se difundieron dudosos datos, sobre el número de víctimas, llegándose a deformar la verdad de lo acontecido. La mentira, al parecer, campeaba por sus fueros. Refiere D.Pío Moa al respecto, ciertos eventos muy parecidos a lo sucedido en la Argentina. Ciertas actitudes que revelan una actitud profesional de siembra de odio y de embustes. Nos señala el distinguido historiador español: “Dice en el blog OJ que, como andaluz, tiene interés en las cifras que ha dado la Junta de Andalucía sobre las fosas comunes de la guerra civil, pues los números no le encajan. Es normal que no encajen porque los promotores de esas “investigaciones” subvencionadas y con claros fines políticos, constituyen un grupo corrupto, profesional de la siembra de odios y embustes. Me sorprende mucho que, después de haberse demostrado mil veces, año tras año, la catadura moral y política de esa gentuza, que no en vano se identifica a sí misma con el criminal y antidemocrático Frente Popular, se siga prestando alguna atención a sus informes y acusaciones. Todo lo que dicen debe darse por falso mientras no se demuestre lo contrario. Creo haber probado un número suficiente de sus falsedades y calumnias en diversos libros, y no puedo pasarme la vida rebatiendo cada nuevo y desvergonzado invento suyo. Otros pueden hacerlo, en cualquier caso, pues nunca sobra dejarlos una y otra vez en evidencia.

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