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lunes, 26 de julio de 2010

Campañas claramente marxistas contra Evita en su gira europea





(continuación) Finalmente, otro cable de un enviado especial, aparece en La Vanguardia de esa fecha, reseñando diversos episodios relacionados con la estadía de Evita en Francia, donde los comunistas e izquierdistas que estaban al frente de la central obrera, mostraban abiertamente su repulsa tanto al general Juan Domingo Perón, como a Evita y al peronismo todo. Téngase en cuenta que son los mismos grupos ideológicos que, en la actualidad, hacen de Evita su “bandera de lucha”. Al parecer cuando ella vivía, los comunistas y marxistas no habían advertido ni una sola de las cualidades que ahora ensalzan. Señala el periódico citado: “París, 24. (Crónica remitida a Londres por correo aéreo y retransmitida por radio, de nuestro enviado especial.) — El lunes pasado, mientras esperaba en el aeródromo de Orly a la esposa del presidente Perón, recordaba el curioso desarrollo de las campañas que se han hecho aquí en Francia contra la ilustre estadista argentina. Fueron sus iniciadores los comunistas y la violencia de las mismas no cesó hasta la negociación, de cierto Tratado o Acuerdo comercial que vino a demostrar cómo, países ideológicamente distintos, pueden establecer contactos en el terreno económico cuando los intereses de ambos coinciden en ellos. Entonces, la Prensa comunista francesa puso momentáneamente sordina a sus vituperaciones y procuro eludir el tema. Pero el impulso estaba dado y otros siguieron su inercia. Hay que tener presente para comprender esto que durante bastante tiempo «L'Humanité» pretendió expresar la ortodoxia pura de la resistencia. Se asistía con sorpresa a la repetición de campañas claramente marxistas en periódicos que no lo eran, como si grandes sectores de la opinión francesa hubiesen perdido durante la guerra su contenido político y fuesen concavidades sin voz, sólo aptas para el eco.
Esta carencia de iniciativa en los sectores no comunistas, que ha desaparecido en parte ya, concedía de hecho una especie de monopolio al que lo era. Aunque no sus entusiasmos, se acataban casi todos sus odios. Para liberarse de un juicio reaccionario o simplemente antimarxista, que entonces era bastante comprometedor, ciertos publicistas trataban de hacer méritos. Y quien sentía un vago sentimiento de pudor que le impedía tomar a sus propios compatriotas como blanco de su reciente rigor revolucionario, lo buscaba en el terreno internacional. Y con «L'Humanité » a la vista, disparaban unas veces contra el jefe del Estado argentino y otra» contra el Jefe del Estado español. Se echaba de ver que ni siquiera se habían tomado la molestia de enterarse. Eran simples maniobras políticas de tipo personal.
Todo esto me venía a la memoria, repito, en el aeródromo de Orly, donde dos centenares de personas aguardaban a la ilustre dama argentina. Si en vez de haber dado a su estancia en París un carácter puramente protocolario se hubiese hecho algo más popular, no habrían sido doscientas, sino dos mil las que hubiesen estado en el aeropuerto, parisiense para recibir a la esposa del presidente Perón, que goza aquí de innumerables simpatías. Ni es cierto que haya en Francia, como afirma parte de la Prensa de este país, un sentimiento espontáneo de antipatía hacia el presidente Perón ni hacia la política que encarna. Hay reacciones provocadas artificialmente en los medios colonizados por el marxismo, que no es lo mismo. Antes de ir a Orly, conversé un momento con el padre Benítez," organizador de esta triunfal embajada europea. El pensaba que los artículos indecorosos publicados estos días en la Prensa parisiense, habían sido inspirados por ricos argentinos antiperonistas, de la capital francesa, y que un hombre liberal que ocupaba la más alta magistratura del Estado por elección popular y cuya política social alarma a la plutocracia, no debería despertar recelo alguno entre los trabajadores. A lo que yo contesté:
—Padre: todo lo que usted dice es verdad. Pero aquí, en Europa, el marxista odia menos a un régimen antiobrero, de cuyo derrocamiento está seguro, que a otro que pueda superarle en el terreno de la justicia social, 1o cual considera su monopolio. Al quedarse únicamente con la exclusiva de la sequedad espiritual, piensan que han sido objeto de despojo.
Eran poco más de las cinco de la tarde, cuando el aparato de la Flota Comercial Aérea. Argentina dónde viajaba la señora de Perón, apuntaba en el cielo.
Nuestro embajador señor Aguirre de Carcer y el ministro de Asuntos Exteriores francés, señor Bidault, que habían conversado durante la espera, se adelantaron hacia el lugar del aterrizaje, donde les habían precedido el embajador de la Argentina y otros diplomáticos sudamericanos. El avión se posó, giró para presentar su flanco izquierdo, el de la portezuela a las personalidades congregadas en él aeródromo, y se detuvo. La señora de Perón, comenzó a descender la escalerilla arrimada al trimotor. Iba vestida de blanco, y sonreía. Una salva de aplausos la acogió. Los fotógrafos de Prensa sé precipitaron hacia ella después de desigual combate con la policía, que pretendía alejarlos. La retrataron, sola primero, luego con el señor Bidault que le había dado efusivamente la bienvenida. Cinco minutos después, una caravana compuesta por unos treinta o cuarenta coches, se dirigía rápidamente hacia la capital.
A la puerta del Ritz, en la plaza de Vendóme, un centenar de argentinos, que no habían podido ir al aeródromo, esperaban a la ilustre embajadora. Nuevamente sonaron aplausos. De cada tienda de los alrededores asomaban enracimadas las cabezas rubias de las vendedoras. Algunos transeúntes se detuvieron sorprendidos.
Dos obreros que pasaban en bicicleta preguntaron a un guardia:
— ¿Quién es?
—Madame Perón — contestó éste.
—Es muy gentil — dijo uno, de ellos, contemplándola mientras entraba al hotel. He repetido la frase para que se aprecie el matiz. Gentil. Es decir «gentil» revela en los labios de un hombre del pueblo. Un movimiento cordial, el que habría manifestado todo París, si el sectarismo no actuase como corrosivo en los impulsos espontáneos de la multitud. En esta ocasión el Gobierno y el pueblo de Francia habrían podido coincidir en una misma manifestación de gratitud y simpatía.
Pero aquel ha estado solo, y a éste, que sería feliz si recobrase su antigua capacidad de entusiasmo, no se le invita a aplaudir, sino a amenazar.
Ha sido en la misma plaza Vendóme, en el breve espacio, que media entre la calzada y la puerta del Ritz, donde doña María Eva Duarte de Perón ha logrado su primera victoria parisiense: Dos obreros se han detenido a contemplarla. Unas vendedoras, han mezclado sus aplausos a los de la Colonia argentina. Así, con pequeños hechos, al parecer insignificantes, es cómo se conquista en esta capital la auténtica popularidad. No hay cómo la presencia para destruir la leyenda. Y la presencia de la señora de Perón ha tenido la virtud, como explicaré mañana, de disipar muchas de las nieblas que artificialmente se creaban aquí para ocultar la espléndida realidad que es hoy la República Argentina. Luis G.de De Linares”. (Seleccionado de la web del diario español LaVanguardia)

Evita fué criticada por los comunistas y marxistas, en su gira a Europa




Se cumple un año mas del fallecimiento de Evita. El oficialismo, que se supone de ideología peronista, no lo ha recordado ni a ella ni al general Juan Domingo Perón, sino en contadas ocasiones y cuando fue necesario para intentar conseguir los votos de la masa peronista. Es que no se disimula, que los “entristas” merced al indudable y ostentoso apoyo oficial, han triunfado. Al menos, por ahora. Han conseguido copar el peronismo, denigrando sutil y elípticamente a su Líder intentando ladinamente hasta suplantarlo, creando un falso enfrentamiento entre el general Perón y Evita. Han exhibido consignas que responden a un mito marxista, ya que sostienen que “Si Evita viviera, sería Montonera”. Y nada mas alejado de la realidad. En esta fecha, es oportuno recordar algunos episodios sucedidos en ocasión de la visita a España y otros países, de la enviada del general Perón. Para esa época, los comunistas habían copado las centrales de trabajadores de diversos países europeos, entre ellos de Francia y de Italia. Las dirigencias de tales centrales repudiaron el viaje de Evita a Europa, no trepidando en utilizar hasta los recursos mas bajos, tal el odio y el temor que sentían y sienten hacia el verdadero peronismo. En cambio, en la España franquista, en al España enemiga mortal del comunismo, Evita fue recibida con cariño y con fervor. Lo que despeja cualquier duda, si es posible que exista, acerca de la ideología peronista, no marxista de Eva Perón. Si los entristas piensan que, mediante esta treta de baja estofa, pueden engañar a los verdaderos peronistas, no hay duda alguna que no se equivocan mucho cuando se autocalifican ellos de “jóvenes idealistas”. Viven en un limbo ideal. No tienen la menor idea sobre la Doctrina Peronista y menos aun, sobre la Tercera Posición. Nunca percibieron lo que es el peronismo. A pesar de ello, siguen en su vano intento de confundir a la masa. Posiblemente los dirigentes sinceros, ni cuenta se han dado de la picardía de ellos. No advierten que son los peores enemigos que tiene el peronismo real. Releyendo los periódicos de esa época, hemos seleccionado algunos cables, que hablan por sí solos sobre lo expresado anteriormente. Nos dan una idea real de lo sucedido durante la gira de Evita, por Francia. Creemos que es imposible, sin duda alguna, refutar lo que surge de tales elementos de juicio, en cuanto a la verdadera ideología de Evita y la verdadera ideología de sus adversarios comunistas y marxistas, disfrazados o no de “demócratas”. Refiriéndose a la gira de Evita por Francia, bajo el título: “Censuras de la C.G.T. por las atenciones prestadas a la señora Duarte de Perón” reseña el diario español La Vanguardia, de Barcelona, España con fecha 24 de julio de 1947, lo siguiente: La Agencia United Press informa que una delegación de la Confederación General del Trabajo ha acudido al Ministerio de Asuntos Exteriores para protestar contra el «innecesario» alarde de atenciones oficiales que se viene prodigando a la esposa del Presidente argentino durante su estancia en la capital francesa. En la nota entregada por la mencionada Organización se protesta de la recepción de dicha visitante por el presidente Auriol y se agrega que el carácter particular de la visita de la esposa del general Perón daba ocasión para que el Gobierno francés se mostrara mas comedidos (sic) en cuanto a la participación oficial en los agasajos a aquélla.”. Recordemos que quienes, de tal forma, criticaban a la ilustre visitante, eran comunistas, ocasionalmente al frente de la C.G.T. de Francia. Otro cable de la agencia EFE, aparecido en el mismo diario en esa fecha, nos señala que “La esposa del presidente Perón «ha conquistado» París», dicen los periódicos de derechas, mientras que los de izquierda guardan el mayor silencio en relación con su estancia en la capital. «L 'Epoque» dice que unas horas han bastado a la señora de Perón para conquistar a los parisienses. «Esta gran señora, esposa del Presidente argentino, es una mujer hermosa, llena de gentileza y sencillez. A pesar de la malevolencia y del mal gusto de la Prensa comunista, los franceses saben con qué interés la señora de Perón ha defendido siempre, con su marido, la causa de Francia. Los franceses le han dado muestras de estimación y gratitud».
«Le Pays» dice que «es una «trabajadora extraordinaria, tanto por su misión como por su Juventud y belleza, su caridad y su dinámica personalidad. «Le Matin» titula «su información así: «La diplomática y bella señora desea probar que la Argentina no es una dictadura». A continuación se da una completa relación de su visita, de las exportaciones argentinas a Francia y una entrevista con un diplomático argentino, cuyo nombre no indica, recalcando los aspectos democráticos del Gobierno de la Argentina. (Primera parte de una selección de la web del diario español La Vanguardia)