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jueves, 14 de julio de 2011

Los marxistas de España acuden a la misma técnica "gramsciana" que se está usando en la Argentina


"El presente artículo está basado en un amplio trabajo que realicé para la Universidad de Cádiz sobre los conceptos de democracia y mercado en los textos de Historia de Bachillerato. (….). Estoy en condiciones de aseverar, como conclusión general, que el enfoque de estos textos está sesgado –con más o menos intensidad, con tal o cual matiz, según el manual y según el asunto que se estudie– hacia lo que denominamos materialismo histórico. Esta interpretación, cuyo fundamento es el conflicto de clase como motor de la Historia, es adoptada también por editoriales tradicionalmente conservadoras o incluso eclesiásticas. Como dice César Alonso de los Ríos, ello está en consonancia con el dominio que el pensamiento de izquierdas tiene sobre los aparatos de reproducción ideológica, la escuela, la prensa, la universidad, el arte y la cultura desde hace cuarenta años. Tanto es así, que la interpretación de clase ya no se reconoce como marxista, sino que el conjunto del pensamiento histórico la asume como propia. Se ha impuesto como el único enfoque válido, en apariencia sin sesgo ideológico, en la mayoría de los libros de divulgación histórica, y aun en la mayoría de los especializados, si bien hoy comienzan a cambiar las cosas.

Los manuales consideran que la "nueva sociedad" es la socialista, pero se trata de una calificación que corresponde, ciertamente, a la liberal-democrática. Conviene recordar, en este punto, que todas las demásrevoluciones antepusieron el colectivismo, la clase, la religión, la raza o la nación, a los derechos del individuo. "La verdadera revolución no está en Cuba, sino en California", sentenció en su día Revel. En consonancia con el recelo hacia el mercado, se justifica –o, en algunos casos, incluso se contempla con simpatía– todo proceso revolucionario totalitario. La Revolución Rusa, por ejemplo, se cuenta según las pautas de la propaganda estalinista. La mayor parte de los textos explican el desencadenamiento de la revolución por la insoportable autocracia zarista.En realidad, Rusia era el país más libre del mundo cuando se produjo el golpe bolchevique. Es verdad que entre 1825 y 1917 el zarismo ejecutó a 3.932 personas, pero en ningún lugar se dice que, cuando tomaron el poder, los bolcheviques rebasaron tal cifra en sólo cuatro meses. El zarismo fue "apenas una sombra de los horrores del bolchevismo". En cuanto a los cambios de corte democrático que se registraron en 1905 y en febrero de 1917, son despachados como reformas burguesas que no satisfacían las "verdaderas" necesidades del pueblo.