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miércoles, 9 de marzo de 2011

La Cruda realidad del Socialismo del Siglo XXI en América Latina


El nuevo nombre del comunismo, en la América Latina, es "Socialismo del Siglo XXI". Por cierto un eufemismo político. El siguiente artículo nos ilustra sobre como conocer a fondo de que se trata. Nada mejor para derrotar a nuestro enemigo que conocerlo íntimamente. Carlos Al- berto Montaner, nos ilustra al respecto, con su natural agudeza intelectual.
"El socialismo del Siglo XXI en América Latina son, en realidad, cinco. Tantos, como los países que conforman ese mundillo caudillista, antirrepublicano, caótico y con vocación autoritaria. Se unifican en el antiamericanismo, en la convicción de que los individuos deben estar al servicio del Estado, y no al revés, en el desprecio al mercado, y en la superstición de que el caudillo sabe exactamente lo que les conviene o les perjudica a todos los ciudadanos, pero son muy distintos.

Los gobiernos que lo integran son Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua
. El primero, claro, es el cubano. Sin la dictadura cubana no existirían los demás socialismos. Cuba les brinda a los otros cuatro países lo que sabe hacer con gran destreza: dirección estratégica, labores de inteligencia, métodos de control político y social, carpintería institucional, propaganda y redes internacionales de ayuda. Además aporta personal sanitario y entrenadores deportivos, pero esa es la tapadera, lo menos importante. Cuba enseña todo lo que aprendió de la URSS en los treinta años de complicidad con el mundo comunista.

La gran paradoja es que Raúl Castro ya dejó de ser marxista-leninista y lamenta la época en que él y su hermano precipitaron irresponsablemente a la Isla en la dirección del comunismo, pero la única mercancía que tiene para vender es la fabricación de jaulas totalitarias como la que destrozó a Cuba. Es eso lo que Chávez le paga a precio de oro: ciento ocho mil barriles diarios de petróleo más otras formas encubiertas de subsidio y corrupción que elevan la cifra final a más de cinco mil millones de dólares. Raúl no comparte los planes de conquista planetaria que Chávez acaricia, pero el cliente siempre tiene la razón y Chávez no sólo es ``el cliente'': es el único cliente de que dispone Cuba.

Hugo Chávez se percibe como el heredero ungido por Fidel. Su delirante fantasía es triunfar donde fracasó Moscú. Pretende construir y dirigir un amplio campo antioccidental en el que caben la teocracia iraní, el manicomio norcoreano, Zimbabue, la tiranía bielorrusa y cualquiera que odie a las democracias liberales. El se considera marxista-leninista --no hay que poner en duda su autodefinición--, pero no busca la uniformidad ideológica, sino la creación de un bloque unido por el rechazo al modelo político parido por Occidente desde la Ilustración.

El problema de Evo Morales es de otra índole. Odia la modernidad, el progreso, el desarrollo occidental. Ama la coca, reverencia a la Pachamama, que es la diosa-tierra, y quisiera volver al trueque. Sueña con regresar a un pasado idílico en el que se revitalicen los valores precolombinos. Su socialismo no es, en realidad, el del siglo XXI, sino el del XV, antes de la llegada de Pizarro, exponente, según él, de la ``cultura de la muerte", cuando aimaras y quechuas vivían en un paraíso andino, reino glorioso de la ``cultura de la vida".

El experimento socialista ecuatoriano de Rafael Correa ha sido definido elocuentemente por el señor René Ramírez, funcionario a cargo del Secretariado Nacional de Planificación y Desarrollo de Ecuador (SENPLADES): ``El Nuevo Socialismo es un ``biosocialismo republicano orientado a construir una biopolis, una sociedad del bioconocimiento, de servicios ecoturísticos comunitarios y de productos agro-ecológicos, liberando tiempo para el ocio creador, para el erotismo, para el arte y la artesanía, para la indagación existencial, para la fiesta y la celebración, para la minga''
. (¡Pobre país, Dios mío!).

Daniel Ortega, el nicaragüense, como Raúl Castro, dejó de creer en el comunismo, pero sin transformarse en un demócrata. Hoy es un neosomocista. Quiere mantenerse en el poder a cualquier costo con el propósito de mandar y enriquecerse. Ese es su socialismo del Siglo XXI. Para ello cuenta con el control de los tribunales de justicia y con un elemento clave que también utilizaban los Somoza con enorme habilidad: la corrupción. Ortega corrompe parlamentarios, jueces, periodistas y electores. La cifra de que dispone para la compra-venta de conciencias y voluntades es de mil millones de dólares anuales facilitados por su mentor Hugo Chávez. Mucha plata en un país muy pobre, pero si ese dinero llegara a faltarle, su régimen se hundiría rápidamente.",(seleccionado del suplemento Opinión del The Herald, de Miami del 26-12-2010 - www.firmaspress.com ).


sábado, 11 de julio de 2009

Excelente Artículo Para Los Jóvenes Sobre El Nuevo Comunismo: El Socialismo Del Siglo XXI


"Puede sonar a paranoia. Algunos me dicen que es una exageración. Pero la idea que le da el título a este artículo, es algo que vengo sosteniendo desde hace algún tiempo.

Luego de la caída de la Unión Soviética, esa inmensa fábrica de muerte y destrucción, los comunistas y socialistas alrededor del mundo quedaron desamparados. Los vaticinios que desde hacía más de 80 años se habían realizado. La realidad era más fuerte que la teoría. Y esta realidad confirmó aquello que muchos teóricos habían dicho, que el socialismo no era viable.

La caída de la Unión Soviética fue lograda sin un sólo disparo, y sin necesidad de que los Estados Unidos la invadieran o iniciaran una guerra. Fueron los pueblos oprimidos de esas dictaduras quienes decidieron salir del socialismo. Pero con el fracaso del socialismo real, los intelectuales de izquierda volvieron a sacralizarlo, ya que éste había vuelto a su condición primitiva: la utopía.

Pero estaba Latinoamérica. En los años 60 del siglo XX ya lo habían intentado. Fidel Castro y Ernesto Guevara invadieron estas tierras, intentaron crear "uno, dos, cien vietnams", intentaron desestabilizar democracias nacientes, tal como en Venezuela, manipularon y dictaron guías de actuación a otros gobiernos, tal como el gobierno de Allende en Chile, enviaron asesores y armas a movimientos guerrilleros como en El Salvador, Colombia y Nicaragua. Pero fracasaron. Lo peor de ese fracaso es que fue momentáneo.

Fue momentáneo porque planificaron, a partir del momento de su fracaso guerrillero, tomar el poder por otras vías. Y siguieron perfectamente a Gramsci. Penetraron y dominaron a la educación, los medios y la cultura. Metieron su ideología hasta en la sopa. Nos adoctrinaron sin remordimiento alguno para formar al "hombre nuevo."

Adicionalmente a esto, los gobernantes latinoaméricanos, tan proclives al socialismo democrático, a otorgar prebendas que llaman concesiones, a proteger las fortunas de los poderosos en contra de la propiedad del resto de los ciudadanos, a través de barreras al comercio y al emprendimiento empresarial, y en última instancia a robar al ciudadano de a pie, en especial al más pobre, a través de la devaluación y la inflación; regaron el terreno para que creciera el socialismo. Llenaron a Latinoamérica de pobreza e inequidad y, sobre todo, del sentimiento general de que alguien nos había robado algo.

Y de pronto apareció él. El mesías socialista con rostro humano. Y esta vez con nombre y apellido: Hugo Chávez. Con un discurso incendiario que fomentaba la división social. Que prometía quitarle a los ricos aquello que, en muchos casos, verdaderamente, le habían quitado a los pobres.

Pero lo peor no era su llegada. Es su tránsito. Aplicando las viejas tácticas de la KGB Soviética y del G2 Cubano, ha financiado movimientos de izquierda radical a lo largo de Latinoamérica. Evo Morales, Rafael Correa, Mauricio Funes y Daniel Ortega son ejemplo de ello. Disfrazando todo de solidaridad con los pueblos, firma convenios de "intercambio justo", de respetar asimetrías, con el fin último de comprar voluntades políticas. Sin olvidar el financiamiento a los grupos terroristas de Colombia.

Desde hace algunos años apareció la propuesta del ALBA. Supuesta propuesta en contra del ALCA. Se trata de un plan de "integración latinoamericana", cuyo fin último es implantar el socialismo, el del tipo soviético, en toda la región. Y dentro de ese plan Colombia y Chile son objetivos estratégicos. Uno por razones históricas, y el otro por venganza.

El ALBA es el resurgir de la Unión Soviética. Y esto es el resurgir de los enemigos de la libertad. Y al parecer la humanidad va a perder otro siglo. Otro siglo de muerte y destrucción a causa del socialismo real. Ojalá esté equivocado. Osmel Brito-Bigott”.

Nos permitimos añadir, a este ilustrativo artículo, algo fundamental que no fue suficientemente incluído. En efecto, debemos reconocer que es brillante la idea de acceder al poder por medio de la democracia, para luego mancillarla, anularla y hacerla desaparecer. Todo ello, reforma constitucional mediante, con lo que se "legaliza" la actividad de este Leviatán ideológico. Cuando, mediante un resquicio legal, se destituye a un gobernante de origen socialista del siglo XXI, acuden a los organismos internacionales, a denunciar la supuesta violación a los derechos humanos. La afrenta a la democracia, de la que ellos se burlan y no respetan. Habrá países ingénuos, que acompañarán tales denuncias. El libreto lo han aplicado, con singular éxito, en diversos países latinoamericanos.