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lunes, 11 de junio de 2012

El amor secreto de Federico García Lorca







 A casi ochenta años del asesinato de Federico García Lorca, una pregunta sigue inquietando a sus biógrafos del mismo modo que atormentó entonces a muchos de sus amigos. ¿Por qué Federico no abandonó España? ¿Por qué no siguió el consejo de compañeros, artistas y políticos, y rechazó incluso las ofertas que le hicieron los embajadores de México y Colombia?.
El escritor Manuel Francisco Reina cree que la respuesta está en Juan Ramírez de Lucas, el destacado periodista que moría en 2010 a los 93 años pero que era, en 1936, un apuesto "rubio de Albacete" –como lo llamaba Lorca en un poema inédito que acaba de hacerse público– que no llegaba a los 20. En su novela Los amores oscuros, que publica esta semana Temas de hoy, Reina se sirve de la reveladora documentación legada por Ramírez de Lucas –a la que ha tenido acceso El Confidencial– y de un laborioso trabajo de investigación para reconstruir el que fue, posiblemente, el último gran amor de García Lorca, y quizás, parafraseando el inicio de la novela, "la razón de su muerte".

García Lorca y Ramírez de Lucas se conocieron en el Madrid republicano, cuando el granadino era ya un autor distinguido a nivel internacional y el segundo, un atractivo joven de provincias que estudiaba administración pública, pero aspiraba a poeta. "También era buen actor, sabía de arte y hablaba cuatro idiomas", explica Reina a El Confidencial para aclarar que Juan no era sólo "una cara bonita". Sería Pura Ucelay, fundadora del club teatral Anfistora, quien presentase a ambos durante el montaje de Peribáñez y el Comendador de Ocaña, de Lope de Vega, en algún momento de 1934. Federico tenía 36 años y Juan, 17. Emprendieron una relación que sólo conocieron sus más allegados, y el tiempo demostraría que tenían buenas razones para la discreción.

El padre de Juan, Otoniel Ramírez, era un prominente monárquico albaceteño no muy distinto en sus convicciones morales de aquellos que, por aquel entonces, ya incluían a García Lorca en su catálogo de enemigos de España. Por su parte, el autor de Poeta en Nueva York –patrocinado por la República y abiertamente homosexual– se sabía objetivo declarado de los radicales que meses después se unirían al alzamiento nacional. "Un detalle no muy conocido", explica Reina, "es que Lorca sufriría dos tiroteos antes de 1936; uno en la Taberna de los Gabrieles, el otro en su casa en la calle de Alcalá". Es probable –y por descontado, lo más prudente– que Federico temiera por reputación política e incluso la integridad física del joven Juan.
Los dos abandonaron Madrid y se separaron en julio de 1936 con la idea de ver a sus familias, en Albacete y Granada, antes de exiliarse juntos a un destino americano, probablemente México. Hasta hoy nadie sabía por qué Lorca optó por viajar a Granada en lugar de huir del país, después de que se lo recomendaran Rafael Alberti o Margarita Xirgu, entre otros, en incluso cuando las autoridades de varias naciones le hubieran extendido una invitación formal. Su relación con Juan, sin embargo, añade una nueva variable que algunos de sus biógrafos habían sospechado, pero nunca confirmado. "Estaba enamorado", sentencia Manuel Francisco Reina. "Y su novio tenía 19 años. Era menor de edad, según la legislación vigente. Necesitaba la autorización de su padre para salir del país".

Pero Juan no obtuvo tal autorización. Su padre, de hecho, le amenazó con denunciarlo a la Guardia Civil si salía de la provincia, y el joven no tuvo más remedio que quedarse en La Mancha. Desde allí se dirige a Lorca, presumiblemente para pedirle más tiempo, en una carta que se ha perdido. El último contacto entre ambos sería la réplica que Federico escribió a Juan, fechada el 18 de julio de 1936, día del alzamiento nacional. En ella, el genio andaluz le aconsejaba temple y diplomacia para conseguir convencer a su padre. "Conmigo cuentas siempre", le tranquilizó el poeta. "Yo soy tu mejor amigo y te pido que seas político y no dejes que el río te lleve. Juan: es preciso que vuelvas a reír. A mí me han pasado también cosas gordas, por no decir terribles, y las he toreado con gracia". Escribía estas palabras pocas horas antes de saber que el ejército se había sublevado. Un mes después, el poeta era fusilado.

Lorca le profesaba cierto paternalismo a su "rubio de Albacete", como lo llamó en el inédito poema Romance que le escribió en el reverso de una factura y que acaba de hacerse público, y no quiso ir al exilio hasta que él pudiera acompañarlo. Es una de las razones, explica Reina, por las que Juan Ramírez de Lucas no reveló su historia en vida. "Se sentía culpable. No lo era, por supuesto. Pero fue él quien le hizo demorarse en España".

Tampoco revelaron la historia los pocos que la conocían, entre otros el poeta Luis Rosales –que dio cobijo a Lorca en su casa hasta el día de su fusilamiento y murió en 1992–, a petición de Juan Ramírez de Lucas. Sería muchos años después, pasada la Guerra Civil y su militancia en la División Azul, cuando Juan se empezase a significar públicamente, siempre sin mencionar su pasado junto al poeta. En 1947, a la edad de 30 años, se tituló en periodismo y empezó una prolífica carrera como crítico cultural y de arquitectura. Su oportunidad vendría de la mano precisamente de Rosales, que intercedió a su favor para que entrase en ABC. Colaboró con el diario durante más de cuarenta años y atesoró, mientras tanto, una inmensa colección de arte popular –hoy cedida al Ayuntamiento de Albacete y convertida en museo–. Una colección, nos cuenta Reina, que empezó junto al propio Lorca. "Federico da una representación del Retablillo de don Cristóbal –su célebre obra para guiñoles– en el club Anfistora. Cuando terminó la función, le regaló una pieza a Juan. Es cuando empezó esa colección que acabaría teniendo decenas de miles de objetos".

Ramírez de Lucas también publicó divulgación y poesía y mantuvo contactos con algunas de los artistas más significativos del siglo, como Picasso, Miró, Dalí, Antonio López o César Manrique. Tuvo un segundo compañero, con quien compartió su vida durante más de treinta años, y es probable que ni siquiera a él le revelase su relación con el genio de Granada. Sólo en la hora de su muerte, en 2010, Juan legó a su hermana una cajita de madera para que su contenido se hiciera público. "Lo había venido postergando toda su vida, seguramente porque quería mucho a su familia. Pero le llegó la hora, con 93 años, y se dio cuenta de que se iba a llevar el secreto a la tumba". El valiosísimo cajón incluye cartas, poemas, dibujos y un diario que confirma que Juan era el triste protagonista, hasta hoy desconocido, de los enigmáticos Sonetos del amor oscuro que Lorca escribiría antes de morir.

Es la reivindicación que hace Reina después de su investigación, en la que ha rastreado muchas de las intervenciones de García Lorca en prensa entre 1934 y 1936 –un trabajo "fundamental que todavía hay que hacer", según él–. "Una de mis obsesiones es que él habla de trabajos, incluyendo obras de teatro, que no han aparecido". Una de ellas es la llamada Trilogía Bíblica, una gran obra de teatro cuya primera pieza, ambientada en Sodoma, se cree concluida. "Rafael Martínez Nadal habla de esa obra en una conferencia en la Fundación Juan March", explica Reina. "Y sin embargo, no queda rastro de ella". El escritor aclara, en este sentido, que la aparición de documentación privada no debe sorprender tanto. "Aunque no lo parezca, porque Lorca es una figura muy reivindicada, hay mucho trabajo por esclarecer, y sobre todo mucho por rescatar".    (Seleccionado de la web española de El Confidencial-Rubén Díaz Caviedes 27/05/2012)  

lunes, 4 de junio de 2012

Aberrantes violaciones a los Derechos Humanos, durante el régimen comunista en Rumania.




 Antes de ingresar al relato siguiente, deseamos poner en conocimiento de nuestros amables lectores que se describe con dolor algo que es inconcebible que el ser humano haya concretado racionalmente. Pero es nuestra intención, exhibir sobre todo a la juventud, lo que realmente ha ocurrido dentro de la Cortina de Hierro, desenmascarando lisa y llanamente a los comunistas, a estos pseudo  "demócratas" que se la pasan cual Catón El Censor, criticando a quienes violan los Derechos Humanos, en cualquier lugar de la Tierra. Pensamos que, como la mujer del César, hay que ser y parecerlo y dejarse de inventos destinados a comercilizar la verdadera defensa de los derechos humanos. En el evento al que nso vamso a referir, la impunidad reinó por sus fueros. Nadie en la Organización de las Naciones Unidas ni en el Comité Internacional de la Cruz Roja, intervino a fin de que cesaran las terribles torturas a las que eran sometidos los seres humanos disidentes.

“De los incontables crímenes que, en nombre del comunismo, se cometieron en Europa del Este, el más desconcertante fue el perpetrado por la Securitate, la policía política rumana, en la prisión de Pitesti entre 1949 y 1952.    Fue un experimento macabro concebido para reeducar mediante la tortura. Y no cualquier tortura, sino un auténtico lavado de cerebro que arrebataba a los presos su personalidad para introducirlos en un delirante inframundo de sufrimientos físicos y psicológicos hecho a la medida de cualquiera de esos sádicos fanatizados por la ideología que tanto menudean en los regímenes totalitarios.
La Rumanía de 1949 tenía todos los ingredientes para que una historia de terror como la de Pitesti se hiciese realidad. Los comunistas acababan de hacerse con el poder tras expulsar al rey Miguel y proclamar una república popular que fue extraordinariamente rápida aplicando el manual comunista. En sólo unos meses, los primeros de 1948, se colectivizó el campo, se nacionalizó la economía y se prohibió el disenso. Todo un récord, incluso para un país tan amigo de los extremos como ha sido siempre Rumanía.

La versión local de la NKVD, la Securitate, nació en agosto. El invento se lo entregaron a Alexandru Nicolschi, un judío de Tiraspol que había ejercido de espía soviético durante la guerra. Nicolschi conocía bien la URSS y los métodos de la Cheka –en la que había alcanzado el rango de coronel–, pero no le terminaban de convencer los resultados. La Cheka castigaba con dureza ejemplarizante, pero aun así era incapaz de reeducar a los disidentes, de reconvertirlos en hombres nuevos que perpetuasen el socialismo. La nueva Rumanía habría de levantarse sobre un país tradicional, muy religioso y de gentes desconfiadas, es decir, diametralmente opuesto a lo que tenían en mente los comunistas.

Como sucedería más tarde con la Stasi, los primeros operativos de la Securitate se nutrieron con antiguos fascistas reconvertidos a toda prisa. Uno de los que cambió de camisa en aquellos días fue Eugen Turcanu, que se despojó de los correajes de la Guardia de Hierro de Corneliu Codreanu y Horia Sima para abrazar con entusiasmo el marxismo-leninismo en su variante estalinista. Turcanu era, además, un sádico de crueldad inaudita dispuesto a cualquier cosa para hacer méritos y labrarse un futuro dentro de la revolución. El hombre ideal en el momento adecuado. Nicolschi quería emprender un experimento muy personal de reeducación de presos que le granjease buena prensa y le hiciese escalar puestos en el Politburó. Tras obtener los permisos necesarios trasladó a Turcanu a Pitesti, un penal a 100 kilómetros de Bucarest. Allí el antiguo guardia de hierro se inventó una organización fantasma, la ODCC (Organización de Prisioneros con Convicciones Comunistas), compuesta por antiguos militantes fascistas que mostraban propensión a convertirse en buenos camaradas.

La única misión de los presos de la ODCC era torturar a sus compañeros de presidio hasta que, machacados física y moralmente, se uniesen a ellos. Así, el grupo iría creciendo sostenidamente. Cualquier condenado, por muy reincidente que hubiese sido, terminaría por ablandarse y, lo más importante, se pasaría al otro bando por voluntad propia. Ese era, en resumidas cuentas, el experimento de Nicolschi, que llenaría los pueblos y ciudades rumanas de comunistas puros despojados de todo resabio del orden anterior. Conseguir que un jovenzuelo fascistón proclive a la violencia se transformase en un perfecto comunista era relativamente sencillo. Es más, para conseguirlo no hacía falta intimidarle demasiado. En lo teórico, comunismo y fascismo son doctrinas hermanas, no es casualidad que el fascismo lo crease Benito Mussolini, un exmilitante socialista. En la práctica se parecen como dos gotas de agua, por eso los puentes entre ambos han estado siempre tan transitados.

El problema aparecía cuando el preso no era un legionario de Codreanu, sino una persona normal. Turcanu, que no era un bárbaro iletrado como luego se quiso hacer ver, condensó el camino que había que seguir en un sucinto manual que tenía que aplicarse en Pitesti punto por punto. El proceso constaba de cuatro fases, y en ninguna intervenían los carceleros. La primera se llamaba desenmascaramiento externo y consistía en un larguísimo interrogatorio, trufado de torturas, durante el cual el reo tenía que contar hasta el detalle más ínfimo de su vida privada fuera de la prisión.Desnudo por fuera y por dentro, el preso pasaba a la segunda fase del programa: el desenmascaramiento interno. Utilizando el mismo sistema convencional de preguntas y torturas, se pedía al prisionero que delatase a todos los que, dentro de Pitesti, le habían tratado bien o habían buscado su complicidad. Esto daba lugar a una retroalimentación continua de las depuraciones. Si cantaba de plano y satisfactoriamente, le pasaban al siguiente escalón, denominado desenmascaramiento moral público: en este punto del recorrido debía renegar mediante insultos de todo aquello que tuviese por sagrado: su mujer, sus hijos, sus amigos o, directamente, Dios. En este último caso se le obligaba a blasfemar repetidas veces.

A estas alturas del itinerario, el preso era un guiñapo humano, lleno de heridas, con algún hueso roto, desnutrido y vencido mentalmente por semanas o meses de tormento. Cuando ya se había convertido en un robot ideológicamente intachable tenía que afrontar la prueba más dura, la que señalaría si su conversión era sincera. La cuarta fase, tras la cual se pasaba a militar en la ODCC, se cifraba en convertir al torturado en torturador. Se ordenaba al preso que tomase a un compañero de celda y le torturase con sus propias manos hasta obtener una confesión. Si lo conseguía, pasaba a ser considerado uno de los elegidos. Pero para entonces, con toda seguridad, ya era irrecuperable para sociedad, incluso hasta para sí mismo. La mayor parte de los que sobrevivían a tan peculiar programa de reeducación por la tortura enloquecían o se suicidaban. Una minoría se convertía en asesinos natos al servicio de la causa. El resto perecía víctima de los abusos y la violencia desatada de los verdugos que, a un tiempo, eran sus propios compañeros de presidio.

Si Pitesti desde fuera aparentaba ser una cárcel como cualquier otra, las torturas que se practicaban en su interior estaban lejos de ser convencionales. Los hombres de Turcanu ensayaron suplicios inimaginables. La saña con que se empleaban en las palizas no se había visto jamás. El escritor y superviviente Eugen Magirescu fue de los que pudo contarlo, y lo hizo en estos sobrecogedores términos en sus Memorias de Pitesti:  Me desnudaron, me metieron unos calcetines en la boca con el mango de una cuchara hasta que empecé a sangrar, me ataron las manos por detrás con una cuerda y los pies con otra cuerda. Lo que siguió no se puede describir... golpes en la cabeza para embrutecerme, golpes en la cara para desfigurarme, miles de golpes en la espalda, debajo de las costillas, en el plexo, en las plantas de los pies. Docenas de desmayos, y así una y otra vez durante horas, mientras el guardia vigilaba. Me rompieron los huesos, los pulmones y el hígado, todos bailaban calzados sobre mis huesos, sobre mis pulmones. El tipo de prisioneros que más despertaban el espíritu homicida de Turcanu eran los cristianos, sobre todo los seminaristas. Con ellos se empleaba a fondo. Virgil Ierunca, reputado crítico literario de posguerra y uno de los mayores críticos del régimen comunista rumano, lo consigna así en El fenómeno de Pitesti, la obra capital sobre este genocidio silencioso:   La imaginación de Turcanu se desataba contra los creyentes que no querían renegar de Dios. Algunos eran bautizados todas las mañanas del siguiente modo: se les sumergía la cabeza en cubos llenos de orines y restos fecales. Para continuar indefinidamente con el suplicio les sacaban la cabeza para que pudiesen respirar y volvían a hundírsela en aquel magma. Uno de los bautizados, que había sido sometido sistemáticamente a esta tortura, adquirió un tic que le duró unos dos meses, para gran regocijo de los reeducadores: todas las mañanas iba él mismo a meter la cabeza en el orinal.

El sistema de Nicolschi era inhumano, precisamente por eso fue acogido con agrado por los jerarcas del Partido, hasta el punto de que el Gobierno de Gheorghiu-Dej pensó en extenderlo a las obras del canal Danubio-mar Negro, donde algunos de los fanáticos egresados de Pitesti prestaban servicio como guardianes. Pero entonces sucedió lo impredecible. La prensa occidental, en especial algunas emisoras como Radio Europa Libre –donde, por cierto, había comenzado a trabajar Virgil Ierunca–, empezaron a hacerse eco de las atrocidades que se estaban cometiendo en Pitesti.
Gheorghiu-Dej, uno de los lacayos más perfectos que jamás tuvo Stalin, quiso evitarse líos y ordenó en agosto de 1952 que se interrumpiese el experimento. Se detuvo a Turcanu junto a veinte de los suyos y se les condenó a muerte en un proceso relámpago. La justificación oficial fue la típica de los regímenes comunistas de todos los tiempos: todo se había debido a una infiltración en la Securitate de agentes imperialistas y elementos fascistas provenientes de la Guardia de Hierro. Nicolschi se fue de rositas y fue premiado con la secretaría general del Ministerio del Interior. Moriría cuarenta años más tarde, en 1992, ya en la Rumanía post Ceaucescu, justo un día antes de que tuviese que prestar declaración ante el fiscal general por una denuncia que los familiares de las víctimas le habían puesto a cuento de la infamia de Pitesti. Al final, tanto él como sus crímenes quedaron impunes. Toda una metáfora del comunismo. (Seleccionado de la web española Libertad Digital, del 09-05-2012. artículo de Diazvillanueva)

miércoles, 23 de mayo de 2012

YPF nos cambió la vida





El 24 de julio de 1958 el presidente argentino, Arturo Frondizi, anunció que autorizaba firmar contratos de exploración y extracción de petróleo con empresas privadas norteamericanas, y que Yacimientos Petrolíferos Fiscales perdía el monopolio del subsuelo. Quienes militábamos en el ala izquierda de la Unión Cívica Radical Intransigente, o sea el frondizismo, abominamos de nuestro líder y cometimos así el mayor desatino de nuestra trayectoria política. YPF nos cambió la vida.  


Aquel error garrafal nos dejó marcados por muchos años. Algunos tomamos conciencia de habernos equivocado y nos retractamos. Otros no lo hicieron. Éramos jóvenes e idealistas, pero también fuimos soberbios y nuestra soberbia nos convirtió, a algunos, en instrumentos de un Partido Comunista al que en otras circunstancias no habríamos acompañado ni borrachos, y a otros, que aún se jactan de ello, en cómplices de delincuentes terroristas. Eso sí, en aquella época todos acusamos a Frondizi de haber traicionado la herencia histórica y el programa de la Unión Cívica Radical.

Frenesí nacionalista

Los ricos yacimientos petrolíferos de la región patagónica de Comodoro Rivadavia habían sido descubiertos en 1907, y el radicalismo se convirtió, desde que Hipólito Yrigoyen asumió la presidencia del país (1916), en firme defensor de la soberanía de la Nación sobre el subsuelo. En 1930 el general Enrique Mosconi, presidente de YPF, tuvo la audacia de iniciar negociaciones con la empresa soviética Luyamtorg para evitar la intromisión de capitales norteamericanos o británicos. Muchos situaron en esta herejía el origen del golpe militar que derrocó al ya valetudinario Yrigoyen (reelegido tras el interregno de Marcelo T. de Alvear) el 6 de septiembre de 1930.

La Unión Cívica Radical inscribió esta prohibición de enajenar el subsuelo en su Programa de Avellaneda de 1946, y el peronismo, que no podía permitir que otros superaran su frenesí nacionalista, la incluyó, en 1949, en el artículo 40 de la nueva Constitución, expresamente reformada, cómo no, para permitir la reelección del general Juan Domingo Perón. Este había dicho, en 1947:

La política petrolera argentina ha de basarse en los mismos principios en que descansa toda la política económica: conservación absoluta de la soberanía argentina sobre la riqueza de nuestro subsuelo y explotación racional y científica por parte del Estado, advirtiendo que cuando el Estado rescate la dirección inmediata y directa de los bienes que la Nación posee, no debe ya despojarse del privilegio de seguir administrándolos, sin compartir sus funciones con otros intereses que no sean los que correspondan a todos los argentinos.

Simulacro de pacificación

Hugo Gambini señala, en su indispensable Historia del peronismo (2º volumen, Planeta, Buenos Aires, 2001), que en 1953 el versátil Perón había cambiado de opinión y advirtió a sus diputados rebeldes, encabezados por el futuro ideólogo castrista-montonero John William Cooke:

Nosotros no podemos extraer nuestro petróleo porque carecemos del enorme monto de dinero que se precisa para invertirlo en una empresa que se ocupe de sacarlo. El petróleo lo tenemos, es cierto, pero ¿de qué nos sirve que se encuentre a dos, tres o cuatro mil metros de profundidad en la tierra? Para sacarlo necesitamos muchos e inmensos capitales que, desgraciadamente, no disponemos por ahora.

Esos capitales parecieron llover del cielo, o de los denigrados Estados Unidos, a través de la Standard California, con la que el Ministerio de Industria y Comercio firmó un contrato el 25 de abril de 1955. Los diputados radicales denunciaron fogosamente las, a su juicio, cláusulas leoninas del convenio. Adolfo Silenzi de Stagni, profesor de Derecho Agrario y Minero de la Universidad de Buenos Aires, antiguo colaborador de la dictadura militar pro nazi en 1943, y simpatizante confeso él mismo del nazismo, se convirtió, a partir de entonces, en el adalid de todos los movimientos hostiles a los contratos de explotación del petróleo.

El 16 de junio de 1955 fracasó una cruenta tentativa de golpe de estado y el peronismo autorizó por primera vez, en un simulacro de pacificación, que la oposición utilizara la red de radios. El entonces diputado Arturo Frondizi aprovechó la oportunidad para censurar duramente el contrato con la Standard California:

La Unión Cívica Radical exige el rechazo del proyectado convenio con una empresa petrolera foránea, porque ese convenio enajena una llave de nuestra política energética, acepta un régimen de bases estratégicas extranjeras y cruza la parte sur del territorio con una ancha franja colonial, cuya sola presencia, si el convenio se sancionara, sería como la marca física del vasallaje. Sostenemos que Yacimientos Petrolíferos Fiscales está en condiciones de satisfacer las exigencias del consumo, si se le facilitan los equipos que necesita y que el país puede pagar.

El discurso de Frondizi se complementaba con el contenido de su libro Petróleo y política, en el que criticaba sin paliativos el papel de los capitales extranjeros en Argentina.

Un sacrilegio imperdonable

El 16 de septiembre la Revolución Libertadora derrocó a Perón, y el convenio con la Standard California fue anulado. El año siguiente la Unión Cívica Radical se fracturó en la rama Intransigente (UCRI), dirigida por Frondizi y abierta a pactos con el peronismo y la izquierda, y la rama del Pueblo (UCRP), dirigida por Ricardo Balbín y más próxima a los postulados de la Revolución Libertadora. El 23 de febrero de 1958 Frondizi fue elegido presidente con 4.049.230 votos, contra 2.416.408 de Balbín. Hubo 690.000 votos en blanco de peronistas contumaces que no acataron el pacto.

Frondizi, político sagaz, estadista brillante e intelectual riguroso, ya había sellado un acuerdo con su asesor privilegiado, Rogelio Frigerio, para poner en marcha un plan de desarrollo industrial que incluía, entre sus pilares básicos, el autoabastecimiento de petróleo. Y para lograrlo era indispensable el aporte económico y técnico de la iniciativa privada. El paso siguiente consistió en firmar los polémicos contratos con las compañías norteamericanas.

Para nosotros, adoctrinados en la versión izquierdista y antiimperialista del frondizismo que encarnaba el libro Petróleo y política, aquello fue un sacrilegio imperdonable. Frondizi y Frigerio, su monje negro, habían secuestrado a la virginal YPF, y allí estábamos nuestro grupúsculo, los peronistas, los comunistas y los nazis reciclados como Silenzi de Stagni, todos unidos y listos para rescatarla.

Sobre nosotros ejercía una fuerte influencia el matrimonio formado por los diputados José V. Liceaga y María Teresa (Marisa) Muñoz de Liceaga. Nos deslumbraba su conocimiento de todo lo relacionado con la economía nacional e internacional, y nos inspiraba respeto su actitud desprejuiciada hacia el comunismo y la Unión Soviética. Hasta que un día Marisa nos invitó al suntuoso piso familiar y, sin aviso previo, nos presentó a Rogelio Frigerio, que venía a explicarnos los entresijos de la nueva política petrolera. Reaccionamos como si aquello hubiera sido una taimada encerrona y nos fuimos sin escuchar al intruso. Aquel episodio implicó nuestra ruptura con los Liceaga, que no tardarían en convertirse en elocuentes y bien documentados defensores de los contratos petroleros, y fue el detonante de duros enfrentamientos verbales en los que los agravié injusta e imperdonablemente. Repito: YPF nos cambió –me cambió– la vida.

El homenaje de Alfonsín

Hugo Gambini transcribe, en otro libro indispensable, Frondizi. El estadista acorralado (Vergara, 2006), el balance que hizo Frigerio de su política:

Cuando asumimos el gobierno la importación de petróleo era del 25 por ciento de las importaciones totales de Argentina. Una sangría de 300 millones de dólares anuales, que era mucho y que constituía un grave obstáculo para el desarrollo nacional. Nosotros en 30 meses logramos el autoabastecimiento, pasamos de una producción anual de 5,6 millones de metros cúbicos a producir 16 millones anuales. En dos años y medio conseguimos lo que YPF había perseguido vanamente durante 50 años.

Y el 15 de febrero de 1962, cuarenta días antes de que lo derrocara un golpe militar, Frondizi explicó en un discurso por qué no había aplicado el esquema de Petróleo y política:

En el libro sostuve la necesidad de alcanzar el autoabastecimiento de petróleo a través del monopolio estatal. Era una tesis ideal y sincera. Cuando llegué al gobierno me enfrenté a una realidad que no correspondía a esa postura teórica, por dos razones: primera, porque el Estado no tenía los recursos necesarios para explotar por sí solo nuestro petróleo; y, segundo, porque la inmediata y urgente necesidad de sustituir nuestras importaciones de combustible no dejaba margen de tiempo para esperar que el gobierno reuniera los recursos financieros y técnicos que demandaba una explotación masiva que produjera el autoabastecimiento en dos años (...) En una palabra, o se salvaba el prestigio intelectual del autor de Petróleo y política o se salvaba el país. No vacilé en poner al país por encima del amor propio del escritor.

Diego Valenzuela publicó en La Nación de Buenos Aires (21/7/2008) un artículo, titulado "Todos quieren ser Frondizi", en el que reproducía los elogios y homenajes que le habían tributado al expresidente, desde posiciones antagónicas, todos los candidatos que compitieron en la elección del 2007: Cristina y Néstor Kirchner, Mauricio Macri, Elisa Carrió, Roberto Lavagna, Ricardo López Murphy y Eduardo Duhalde. Y subrayaba que Raúl Alfonsín fue uno de los políticos notables que concurrieron a los homenajes por la muerte de Rogelio Frigerio, quien había sido denostado en vida por los correligionarios radicales de Alfonsín. Más aun, este recuperó, durante su presidencia, a muchos de los funcionarios y técnicos que habían colaborado con Frondizi y Frigerio.

El chanchullo cristinista

Uno de los pocos políticos que aborda los problemas argentinos con una lucidez afín a la de Frondizi y Frigerio es Rodolfo Terragno, que fue ministro de Obras y Servicios Públicos (1987-1989) y senador nacional (2001-2007). De filiación radical pero con una mentalidad abierta que no encaja en moldes sectarios, acaba de entrar en colisión con los legisladores de su partido que se asociaron al chanchullo cristinista. En su blog Apuntes Urbanos explica cómo se debería haber captado la inversión privada, evitando los errores que cometieron el presidente Carlos Menem y su aliado Néstor Kirchner:

Conservar a YPF en manos del Estado y convocar a empresas con enorme capacidad de inversión, alta tecnología, exitosa experiencia y espaldas para soportar el riesgo minero. Esas empresas debían haber venido, no como dueñas, sino como contratistas de YPF. Y las condiciones tenían que haber sido muy claras: si sacaban petróleo se quedaban con una pequeña parte; si no sacaban petróleo, se quedaban en cero. ¿No era utópico lograr eso? En absoluto. Eso ya se había hecho dos veces en el país, con un éxito espectacular. Lo hizo Frondizi, que así logró en 1958-1962 un autoabastecimiento que antes de eso parecía imposible. Lo hizo Alfonsín con el Plan Houston y el Petroplán.

Según Terragno, el actual gobierno solucionó los errores de Menem y su aliado Kirchner "de la peor manera posible", porque podría haberlo hecho "sin alarmar a la comunidad internacional, ni afectar la imagen de la Argentina, ni ahuyentar inversores". Y añade que había otra solución:

Iniciar un proceso de desinversión consensuado. Repsol sabía que estaba en la cuerda floja, y el grupo Petersen es un grupo allegado al gobierno que entró a YPF sin poner un solo peso. Era muy fácil negociar con Repsol que redujera 50% de su participación y, por otro lado, desinteresar al grupo Petersen. A Repsol le convenía quedarse con una fuerte presencia en la Argentina (casi el 30% de YPF) mientras desarrollaba sus operaciones en México y Brasil. Y el Estado argentino se quedaba con el 51 %, no entraba en conflicto con ningún país, no provocaba la reacción del mercado internacional y no disuadía a inversores.

Ahora el chanchullo ha quedado a la vista. A Repsol expulsado, Schlumberger puesto. El nuevo presidente de YPF, Miguel Galuccio, experto incubado en Schlumberger, la empresa de servicios de exploración y perforación petrolera más grande del mundo, resucitará la Vaca Muerta para sacarle el jugo a este fabuloso yacimiento de hidrocarburos no convencionales en beneficio de los nuevos favoritos. Y a Repsol, a YPF y a los intereses nacionales, tururú. (Seleccionado de un artículo de Eduardo Goligorsky, web española de Libertad Digital, del 16-05-2012)

lunes, 21 de mayo de 2012

Gas producido en Angola,será exportado para la Argentina.

 

Fuentes habitualmente bien informadas revelaron que es intención de la Argentina comprarle gas a Angola. Exiten tratativas con la firma angoleña Sonangol, según se anunció en Luanda. La negociación del gas líquido es uno de los proyectos que tienen como fin intensificar y diversificar e incrementar las relaciones comerciales entre ambos paises.


viernes, 4 de mayo de 2012

Impiden dar a conocer resultados de análisis del Río Uruguay.

                                                                            Canciller Almagre de la R.O.Uruguay y Timerman, Argentina.

                                                                            
El  gobierno argentino volvió a pegar este jueves un portazo que dejó desconcertados a los delegados uruguayos que negocian por el dragado del canal Martín García. Pese a que el canciller de ese país, Héctor Timerman, anunció en Montevideo la semana pasada que el jueves 3 de mayo se iba a aprobar el pliego para licitar la obra, este jueves los delegados de su gobierno en la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP) pusieron decenas de reparos que trancan nuevamente todos los trámites. En el gobierno uruguayo ayer el tono era de desazón ante una nueva mala noticia.

Tras la reunión que Timerman tuvo en Montevideo con el canciller uruguayo Luis Almagro el jueves 26 de abril, la adminsitración del presidente José Mujica promocionó el acuerdo como el primer gran gesto argentino para mejorar las relaciones entre ambos países. Sin embargo, eso ya se derrumbó a apenas siete días.
El primero en anunciar ayer las malas noticias fue el vicepresidente Danilo Astori. Tras un almuerzo en el que participó, organizado por la Cámara de Comercio Uruguay - Estados Unidos, el jerarca dijo que “las cosas (en el dragado) vienen avanzando muy lentamente”.

“No hay avances que nos permitan asegurar que Uruguay va a llegar en corto término a la meta del dragado que se ha propuesto. Se había anunciado para este viernes (por este jueves) la concreción de factores o características importantes con relación al llamado a licitación para el dragado del canal. Vamos a ver qué grado de concreción tienen esos anuncios”, dijo Astori.

Según informaron a El Observador otras fuentes del gobierno, la situación en la CARP estuvo tensa. Los delegados uruguayos esperaban que, tal como habían anunciado Timerman y el embajador argentino Dante Dovena, los representantes argentinos aprobaran el pliego de la obra.

En ese pliego se trabajó entre julio y diciembre, con el asesoramiento de una consultora. Uruguay ya lo aprobó meses atrás, pero la respuesta de Argentina iba a ser este jueves. Finalmente dijo que no lo aprobaba porque tenía “muchísimas” modificaciones que hacerle porque era mejorable.

Por lo tanto, los delegados de ese país pusieron a consideración una serie que modificaciones que ahora deberán ser analizadas por Uruguay. La cancillería se tomará  al menos 15 días para ver las propuestas de cambio. Hay temor de que entre las iniciativas de cambio haya algún “cangrejo abajo de la piedra”, dijo a El Observador una fuente del Poder Ejecutivo.

 El proceso para el dragado tuvo su primera etapa completa en setiembre de 2011 con la precalificación de las empresas. La segunda etapa será aprobar el pliego de obras y la tercera el proceso ejecutivo.

Astori admitió este jueves que la relación con Argentina es complicada en su globalidad. Dijo que “a  pesar de las frustraciones” se debe mantener la estrategia de regionalismo abierto. Señaló que los problemas no son “solo por lo comercial, sino por los dragados, puertos, energía, gas y energía eléctrica”. Además, el ex ministro de Economía dijo que “el Mercosur pasa por el peor momento de su historia”
                                                                         


Nuevo paso atrás con Argentina, que trancó otra vez el dragado.   El  gobierno argentino volvió a pegar este jueves un portazo que dejó desconcertados a los delegados uruguayos que negocian por el dragado del canal Martín García. Pese a que el canciller de ese país, Héctor Timerman, anunció en Montevideo la semana pasada que el jueves 3 de mayo se iba a aprobar el pliego para licitar la obra, este jueves los delegados de su gobierno en la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP) pusieron decenas de reparos que trancan nuevamente todos los trámites. En el gobierno uruguayo ayer el tono era de desazón ante una nueva mala noticia.

Tras la reunión que Timerman tuvo en Montevideo con el canciller uruguayo Luis Almagro el jueves 26 de abril, la adminsitración del presidente José Mujica promocionó el acuerdo como el primer gran gesto argentino para mejorar las relaciones entre ambos países. Sin embargo, eso ya se derrumbó a apenas siete días.
El primero en anunciar ayer las malas noticias fue el vicepresidente Danilo Astori. Tras un almuerzo en el que participó, organizado por la Cámara de Comercio Uruguay - Estados Unidos, el jerarca dijo que “las cosas (en el dragado) vienen avanzando muy lentamente”.

“No hay avances que nos permitan asegurar que Uruguay va a llegar en corto término a la meta del dragado que se ha propuesto. Se había anunciado para este viernes (por este jueves) la concreción de factores o características importantes con relación al llamado a licitación para el dragado del canal. Vamos a ver qué grado de concreción tienen esos anuncios”, dijo Astori.

Según informaron a El Observador otras fuentes del gobierno, la situación en la CARP estuvo tensa. Los delegados uruguayos esperaban que, tal como habían anunciado Timerman y el embajador argentino Dante Dovena, los representantes argentinos aprobaran el pliego de la obra.

En ese pliego se trabajó entre julio y diciembre, con el asesoramiento de una consultora. Uruguay ya lo aprobó meses atrás, pero la respuesta de Argentina iba a ser este jueves. Finalmente dijo que no lo aprobaba porque tenía “muchísimas” modificaciones que hacerle porque era mejorable.

Por lo tanto, los delegados de ese país pusieron a consideración una serie que modificaciones que ahora deberán ser analizadas por Uruguay. La cancillería se tomará  al menos 15 días para ver las propuestas de cambio. Hay temor de que entre las iniciativas de cambio haya algún “cangrejo abajo de la piedra”, dijo a El Observador una fuente del Poder Ejecutivo.

 El proceso para el dragado tuvo su primera etapa completa en setiembre de 2011 con la precalificación de las empresas. La segunda etapa será aprobar el pliego de obras y la tercera el proceso ejecutivo.

Astori admitió este jueves que la relación con Argentina es complicada en su globalidad. Dijo que “a  pesar de las frustraciones” se debe mantener la estrategia de regionalismo abierto. Señaló que los problemas no son “solo por lo comercial, sino por los dragados, puertos, energía, gas y energía eléctrica”. Además, el ex ministro de Economía dijo que “el Mercosur pasa por el peor momento de su historia”
. (Seleccionado de la web uruguaya de El Observador del 04-05-2012)

miércoles, 2 de mayo de 2012

Habría una solución en el entuerto entre Repsol-YPF y el gobierno nacional.




"El presidente de Bolivia, Evo Morales, aprovechó ayer, Primero de Mayo, la frialdad, la incomodidad, cuando no el rechazo abierto de los países latinoamericanos a la declaración de guerra contra Argentina por parte del Gobierno de España para nacionalizar la parte de la red de alta tensión detentada por otra empresa española, Red Eléctrica. Comenté en un artículo anterior algo elemental en las relaciones de las grandes empresas con los estados en el siglo XXI: estos asuntos, la nacionalización de todo o parte de sus activos en un país, son cuestiones exclusivamente de empresa, y es la empresa y solo la empresa, con el apoyo discreto del Gobierno si fuera necesario (que, como demostró Botín en Venezuela, tampoco suele serlo), quien tiene que resolver el problema, en vez de ponerse a insultar como un niño y a pedir ayuda al mundo. 

Sin embargo, en este caso la nacionalización ha venido acompañada de una burla a España, o si prefieren, al Gobierno, sin duda gratuita e innecesaria. El presidente Morales anunció la nacionalización justo en el momento en que se inauguraba la ampliación de extracción de gas en el campo Margarita, el mayor del país, realizada por Repsol y otras dos empresas, con la presencia de Antonio Brufau y cuyo destino exclusivo es el suministro de gas a Argentina. Morales podía haberlo hecho hace una semana o la que viene, pero lo hizo ayer. ¿Tal vez porque era Primero de Mayo, momento en el cual este marxista populista acostumbra a realizar este tipo de tropelías, o porque estaba el Brufau? Obviamente  lo ignoro, pero quien no debía haberlo ignorado era Brufau. Como mínimo, debía haberlo sospechado. Alguien podrá decir que no podía evitar estar en el acto, y tal vez sea así, pero la pregunta es, ¿estaba también el presidente de British Gaz o el de Pan American, los otros dos socios? Brufau no debería haber estado en ese acto, y menos salir en la prensa saludando efusivamente a Evo Morales, no en este preciso momento. (...) 

Pero queda lo gordo, YPF. Y aquí hay un rayo de esperanza. Sé de primera mano que en Argentina está ganando adeptos la vía de una solución negociada, entre los dos gobiernos, y hay algunos segundos espadas de primera división que pueden hacerlo en ambos lados: la propia empresa y PEMEX. Solo hay una condición sine qua non: Brufau debe salir de Repsol, los agravios reales o supuestos, las descalificaciones y los insultos de grueso calibre, al parecer grabados de conversaciones imprudentes, hacen imposible una solución con él.

No creo que Fainé tenga problema alguno en buscar una solución profesional, y personal, perfectamente aceptable y justa, y máxime si Brufau facilita, en un último servicio a Repsol (lo que le honraría) la solución. La pelota está ahora en manos del Gobierno y por supuesto de Fainé y Brufau. Y el tema no es baladí, esto no es una red de alta tensión, es un auténtico tesoro. Exxon, CNOOC, Petrochina y muchos más están interesadísimos –“como cuervos acechando”, me dice un amigo argentino-.  ¿Cómo no iban a estarlo con más de 200.000 millones de dólares en juego? La solución pasaría por un esquema tipo Brasil, que es lo que debía haberse hecho hace meses a iniciativa de Repsol: el Gobierno argentino se queda con el 30% gratis et amore y la inversión (enorme) la realiza Repsol, que además buscaría para ello nuevos socios con el placet del Gobierno argentino, como ocurre en cualquier otro país con grandes recursos petroleros. El control político sería del Ejecutivo argentino, el operativo de Repsol, todos ganarían. Sería triste que esto no saliera porque una parte creciente e influyente de Argentina estaría por la labor. La gente de De Guindos tiene mucho que decir, quiero decir hacer, y hacerlo sin que se entere nadie hasta que todo este pactado y bien pactado. Aquí la discreción es esencial.

Salir de Argentina no es una opción ni aunque pagasen los 8.000 millones pedidos que no los iban a pagar -¿qué es esa cifra comparada con el valor de las reservas?- Ya se han cometido demasiados disparates por uno y otro lado, hora es de sosegarse, de dejar a un lado amenazas e insultos y de negociar en interés de las partes y sin luz ni taquígrafos".  (Seleccionado de la web española de Cotizalia, del 02-05-2012).

Expropian a petrolera anglo-argentina sus acciones en campo de gas.









En el día de hoy, la Cámara de Diputados debe estar tratando la llamada expropiación en perjuicio de Repsol-YPF, eufemismo que se utiliza a fin de intentar ocultar de lo que se trata:  una confiscación, prohibida por nuestra Constitución Nacional. Las actividades de la empresa afectada no se desarrollaban sólo en la Argentina, sino en diversos países latinoamericanos. Desde Bolivia, nos llega esta noticia, advirtiéndose que la firma aludida, en la emergencia opera en sociedad con British Gas (BG) y con Pan American Energy (PAE), esta última destinataria de la medida citada, en el bloque Caipipendi (sur). 

"El Gobierno de Evo Morales decidió ayer expropiar las acciones de la petrolera anglo-argentina Pan American Energy (PAE), socia de la española Repsol, en el bloque Caipipendi (sur), que permitirá al Estado participar en la extracción de gas. La recuperación de acciones se debe a que la petrolera PAE -en el proyecto de gas Caipipendi, vital para el bombeo del combustible al mercado argentino-, incumplió compromiso de inversión. 

En su primera reunión, el nuevo gabinete del Presidente Evo Morales aprobó un Decreto Supremo que detalla que la recuperación de acciones se debe a que la petrolera PAE -en el proyecto de gas Caipipendi, vital para el bombeo del combustible al mercado argentino- incumplió con su compromiso de inversión."Lo que sucedió es que el porcentaje comprometido de inversión que tenía que aportar PAE en el bloque Caipipendi no lo ha cumplido. "Por eso se está haciendo una cesión obligatoria de acciones; se las está transfiriendo a YPFB Chaco, subsidiaria de YPFB (Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, empresa estatal)", explicó el Ministro de Hidrocarburos, Juan José Sosa, en conferencia de prensa en Palacio Quemado, sede del Gobierno.

De acuerdo con la explicación del nuevo Ministro de Hidrocarburos, la expropiación es legal y justificada, pues la empresa anglo-argentina no invirtió para el desarrollo del bloque, lo que planteó para incrementar la producción de gas, que debe permitir aumentar los volúmenes de gas de exportación a Argentina. Informes oficiales del Ministerio de Hidrocarburos señalan que el bloque Caipipendi está a cargo de la petrolera española Repsol y su socia British Gas (BG), cada compañía con el 37,5 por ciento de participación, y PAE tenía hasta ayer el restante 25 por ciento que pasa a la estatal boliviana YPFB. 

En 2010, esas empresas comprometieron una inversión de unos 1.600 millones de dólares. "Lo que ha ido pasando es que la participación del porcentaje que tenía que aportar PAE no estaba cumpliendo con la inversión, por eso resolvimos por la expropiación", aseveró el Ministro Sosa. El Ministro de Hidrocarburos y Energía aclaró que YPFB- Chaco realizará la valoración de las inversiones que ejecutó PAE hasta la fecha, para llegar a una conciliación final. La denominada nacionalización de acciones de PAE permitirá al Estado boliviano participación directa en una inversión de más de 1.500 millones de dólares para ampliar el bombeo de gas a Argentina, que es el segundo mercado del gas boliviano después de Brasil. 

PAE debía aportar el 25 por ciento de esa inversión ya en curso y liderada por Repsol YPF, que apunta a subir gradualmente hasta el año 2015 a 15 millones de metros cúbicos diarios (mmcd) el bombeo de gas desde Caipipendi a Argentina desde los actuales 3,9 mmcd que aporta ese yacimiento. El bombeo de gas de Bolivia a Argentina, incluidos otros proveedores, llegó en el 2011 a máximos de 11 mmcd, un tercio del máximo que el país altiplánico exporta a Brasil. Caipipendi es un bloque de gas ubicado en la región suroriental del país con una reserva probada actual de casi 4 billones de pies cúbicos (TCF), que según fuentes oficiales y privadas podría subir hasta 12 TCF cuando terminen las perforaciones de explotación en actual desarrollo". 

Ahora bien, si la firma expropiada por el Estado Argentina, es socia de otras dos empresas y las acciones de una de ellas, fueron "expropiadas" valga el eufemismo, como resultado la empresa expropiante o sea Yacimientos Petrolíferos Bolivianos (YPFB)  -Chaco, de hecho se convierte en socia de la Argentina. Apostamos que los legisladores argentinos, ya sean senadores o diputados, no tienen la menor idea de lo sucedido ni que se ha encaramado un nuevo y desconocido socio. Tal afirmación es racional, por cuanto no hemos visto reflejado en los medios de la Argentina, la extrañeza que debe causar que un emprendimiento de millones de dólares, de éso se trata la confiscación, sea tratada por el Parlamento Argentino,  en poquísimos días. La misma velocidad, inaudita para los tiempos que corren, al menos para nuestro Congreso, nos permiten augurar que los resultados no serán halagüeños. Es fácticamente imposible en este lapso, efectuar un sesudo estudio con el objeto de evitar eventuales perjuicios para la Nación. Creemos que sólo un descerebrado o un ignorante puede opinar lo contrario. Salvo que la ideología sea el motivo etiológico que impulsa tales bríos. Estos desusados bríos que, realmente, nos causan alarma. Surgen algunos interrogantes: ¿Que motivó que se hayan utilizado los DNU para reformar la Carta Orgánica del B.C.R.A. puenteando al Congreso de la Nación? ¿Que motivó que en innumerables casos, reforma de Días Feriados, Subsidios etc etc no se haya convocado a estos legisladores, tan  "ligeros" para trabajar, reemplazándolos por sendos DNU, como si no existieran? Finalmente: ¿Que motiva que no oímos un solo reclamo de los "afectados"? Seguiremos buscando en otros lugares donde se desempeña Repsol-YPF para poder ilustrar a la ciudadanía, a fin de que lo tenga en cuenta,  al votar el año que viene.  (Seleccionado de la web boliviana de JornadaNet.com del 25-01-2012)